La historia de Carlos Luffi sigue conmoviendo a la provincia. Este peluquero mendocino es un verdadero ejemplo de vigencia, ya que a sus 92 años continúa trabajando con una vitalidad asombrosa. En su tradicional salón ubicado en Godoy Cruz, mantiene intacto el oficio que abrazó desde su infancia.
Una vida entre tijeras y navajas
El amor por la profesión comenzó de manera muy temprana, cuando apenas era un niño de 12 años y descubrió su vocación al sostener por primera vez las herramientas de corte. Poco después, decidió trasladarse desde su lugar de origen hacia la capital provincial para profundizar sus conocimientos. Su intuición natural se transformó en técnica profesional al perfeccionarse en las aulas del reconocido instituto L’Oréal, donde aprendió los secretos que convirtieron su labor diaria en una verdadera expresión artística.
Su notable trayectoria cobró una enorme visibilidad en los últimos días gracias a las redes sociales. El conocido creador de contenido Lisandro Carrasco, más conocido como Turismo Lichi, compartió un emotivo video para dar a conocer la inspiradora realidad de este icónico estilista. La publicación ha despertado la admiración de usuarios que celebran la dedicación diaria del estilista y se suman al pedido de un reconocimiento oficial para su figura.
El rincón histórico de Villa Hipódromo
El emblemático salón se encuentra ubicado en la estratégica esquina de Pellegrini y Alvear, en pleno corazón de Villa Hipódromo. Este espacio funciona como un auténtico museo vivo del estilismo local, donde las paredes exhiben con orgullo una imponente colección de diplomas que avalan décadas de constante capacitación. No se trata simplemente de un comercio, sino de un punto de encuentro vecinal que resguarda la memoria social de la zona y de ocho décadas de trabajo.

A lo largo del tiempo, la destreza del estilista atrajo a un sinfín de celebridades que visitaban la provincia. Figuras de renombre nacional de la talla del humorista Luis Landriscina y del recordado tanguero Argentino Ledesma, además del capocómico Luis Sandrini, confiaban ciegamente en sus manos antes de subir a los escenarios. Estos encuentros generaron un vínculo tan estrecho que los propios artistas solían enviarle invitaciones especiales para que asistiera junto a su esposa Julia a las veladas del antiguo Casino o de los grandes teatros céntricos.

El peluquero mendocino repasa su emocionante trayectoria junto a Turismo Lichi a través de recuerdos guardados en el salón.
Foto: Captura de video @turismolichi
Vigencia y orgullo diario
Hoy en día, el panorama en la peluquería no ha cambiado demasiado. De lunes a sábado, el estilista recibe a su fiel clientela con la sonrisa y la precisión milimétrica de siempre, demostrando un dominio absoluto de la navaja para lograr terminaciones impecables. Su labor cotidiana es un claro testimonio de que la verdadera vocación no entiende de jubilaciones ni del paso del tiempo, manteniendo encendida una llama que lleva activa más de ochenta impecables años.
Fuente: MDZ.







