De a poco, la provincia de Mendoza se va convirtiendo en epicentro de la producción de pistacho en Argentina. Este fruto seco, considerado un «oro verde» por su valor en el mercado internacional, ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años. Según datos de la Asociación Frutos Secos de Mendoza (AFSM), la superficie cultivada se ha multiplicado por 32 en tan solo ocho años.
Este boom del pistacho fue uno de los temas centrales del encuentro internacional organizado por la AFSM en La Nave Cultural de Ciudad Mendoza, donde expertos del sector debatieron sobre el futuro de los frutos secos. El ingeniero agrónomo Manuel Viera, coordinador de la asociación, en diálogo con FM Vos 94.5, destacó la importancia de la articulación entre el sector público y privado para impulsar el desarrollo de este cultivo en la provincia.
«En la actualidad, las superficies cultivadas con pistacho en Mendoza superan solamente las mil hectáreas contra la ciruela, por ejemplo, que alcanza las ocho mil hectáreas. Si bien está en expansión no deja de ser un cultivo menor. De todas formas, llama la atención los pasos agigantados con los que va creciendo. La zona núcleo de producción son nuestra provincia y San Juan, lugar en donde tienen plantadas cerca de seis mil hectáreas», aseguró Manuel Viera al inicio de la conversación.
«A nivel país, el total de superficies con ese cultivo no pasa de las siete mil setecientas hectáreas. La multiplicación de las superficies en nuestra provincia se debe a que este fruto seco presenta un panorama alentador a nivel del mercado mundial. La realidad es que existen muy pocas zonas en el mundo para desarrollar una buena práctica de su cultivo. Hay mucho interés en torno a este fruto seco, la demanda de este producto es muy grande en todo el mundo. Se trata de una alternativa rentable, Mendoza tiene la fortuna de que el cultivo se adapta a los climas de esta región «, destacó.
Luego, explicó cuáles son las condiciones climáticas que precisa el pistacho para su cultivo. «Este fruto necesita buen frío en invierno para tener una buena brotación en primavera, calor en verano y escasa humedad. Precisa de climas extremos, como sucede en las regiones desérticas. Por eso, el mayor productor de pistacho es el estado de California, en Estados Unidos. El producto que tiene valor es aquel que tiene su cascara abierta y eso lo genera el calor durante el desarrollo del cultivo. Estamos hablando de un sector muy productivo, el cual tiene mucho por explorar y crecer», remarcó Viera.
Asimismo, presentó cuáles son los mercados del exterior a los que apunta principalmente la provincia de Mendoza. «China e India son también buenos destinos para el mercado. Esto países se suman a Europa como regiones para exportar por excelencia. Algunos de ellos ni siquiera producen pistacho. Hay que seguir trabajando en el desarrollo de la producción para satisfacer la demanda que tiene el mundo en cuanto este alimento», aseveró el coordinador de la Asociación de Frutos Secos.
«Para ello, es preciso avanzar con la instrumentación de tecnología y maquinarias. Lo que debemos reforzar es lo que concierne a la selección del sitio y el manejo del cultivo. Incluso, la asociación junto al INTA venimos trazando diferentes líneas de investigación en lo que refiere a la zonificación del cultivo de pistacho. La única variedad que tenemos para cultivar es Kerman, que se caracteriza por su gran tamaño, sabor y calidad, y es una de las más consumidas en el mundo. Por eso, tenemos que conocer de antemano cómo se comporta esta variedad y lo que precisa para su desarrollo. La mejor herramienta que le podemos brindar al productor para que comience a generar el cultivo es el conocimiento», valoró.
Por último, dejó abierta la posibilidad de incorporar nuevas variedades para el cultivo, aunque considerando que no se trata de una producción simple en cuanto a los plazos que conlleva. «Sería importante poder avanzar con el cultivo de otras variedades, que también son requeridas por los mercados. Esto le daría al sector mayor opciones de desarrollo y probabilidades de éxito. Recién siete años después de colocado el plantín comienzan a verse los frutos y su calidad. Estamos ante una espera muy prolongada antes de que lleguen los primeros ingresos significativos. Esa es otra dificultad por la que no ha evolucionado su producción en todo el mundo. Igualmente, hay muchas plantaciones nuevas en Goudge, Las Paredes, Rama Caída y General Alvear. La idea es seguir intensificando las investigaciones para que los productores puedan recopilar los datos y que realicen inversiones sólidas», cerró.







