La inmensa mayoría de los analistas económicos del planeta aseguran que la crisis sanitaria que atraviesa el mundo por la pandemia de Covid-19 provocará que aumenten los índices de desempleo en los distintos países y que el flagelo de la desocupación afectará de manera desproporcionada a los sectores más humildes y a los estratos vulnerables de ingresos medios de sus poblaciones.
La Organización Internacional del Trabajo, por caso, alertó que se está ante la peor crisis mundial desde la Segunda Guerra Mundial y que en todo el mundo 1.250 millones de personas trabajan en los sectores considerados de alto riesgo de sufrir “drásticos y devastadores” aumentos en los despidos y disminución de los salarios y horas de trabajo. El organismo observa, además, que “muchas de estas personas están empleadas en trabajos mal remunerados, de baja calificación, donde una pérdida imprevista de ingreso tiene consecuencias devastadoras”.
Por su parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe estimó que este año la región sumará 23 millones de nuevos pobres por efecto de la crisis sanitaria; y calculó que 15 millones de personas pasarán a vivir en condiciones de indigencia. Según el organismo de Naciones Unidas, en total habrá 209 millones de latinoamericanos viviendo en situación de pobreza, es decir, una de cada tres personas que viven en los países de la región.
La pregunta que surge indefectiblemente es cómo se enfrenta una crisis de este tipo que, como inédita que es, también requiere de respuestas innovadoras.
¿Cómo garantizar medios de supervivencia a millones de personas que, en esta emergencia, perdieron sus trabajos? ¿Puede el resto de la sociedad que todavía no se ha visto afectada por el devastador nivel de desempleo mirar para otro lado? Es de esperar que de esta crisis emerjan nuevos acuerdos sociales, que permitan estimular la economía y avanzar hacia mercados laborales más seguros. La empresa no es fácil pero, como ya se ha dicho durante esta pandemia, la solución parece estar en el espíritu de la frase papal “Nadie se salva solo”.




