El empleo en Argentina atraviesa un escenario marcado por la caída del consumo, el cierre de comercios, la pérdida de puestos de trabajo y una creciente demanda de personas que buscan oportunidades laborales, y San Rafael no es ajeno a esta situación. A esto se suman los cambios tecnológicos, la automatización, las importaciones y las dificultades que atraviesan actividades históricamente vinculadas a la generación de empleo en la región.
La situación fue analizada en “Todas las Voces”, el programa que se emite por FM Vos 94.5 bajo la conducción de Ariel Sat y Alejandro Sosa, junto a Fabiana Esperanza, coordinadora de la Oficina de Empleo de la Municipalidad; Luis Lucchesi, secretario general de la Unión de Empleados de Comercio; y Saúl Gil, dirigente de SADOP e integrante de la CGT.
El punto de partida de la conversación fue una pregunta hacia el futuro: ¿de qué van a trabajar los sanrafaelinos dentro de 10 años si continúan deteriorándose sectores como el agro, la industria y el comercio?
Lucchesi describió una realidad que, según planteó, se observa cotidianamente en las calles de San Rafael. “La actividad está cada vez más complicada, sobre todo donde hay trabajadores”, sostuvo, y vinculó la situación comercial con el deterioro de otros sectores productivos.
“En la zona el agro está destrozado, la industria…si no hay agro no hay industria y si no hay agro e industria, el comercio es una consecuencia”, afirmó.

El dirigente también señaló que el comercio tradicional enfrenta otro desafío: la expansión de las ventas digitales. A su entender, la combinación entre la situación económica y el crecimiento del comercio electrónico está modificando profundamente la actividad.
Lucchesi remarcó que el problema no se limita a San Rafael. Como ejemplo, contó que estuvo en Río Cuarto y observó construcción vinculada a la inversión del sector agropecuario, pero también locales comerciales cerrados. “La macroeconomía, por ahí, puede haber crecido, pero la micro, que es donde está la evolución, donde están las pymes, o sea, las pymes la están pasando muy mal”, sostuvo.
También mencionó el caso de Neuquén, donde, según relató, los ingresos y el costo de vida generan una realidad muy diferente a la de Mendoza.
“Estamos atravesando este momento donde no hay consumo, porque no hay trabajo”, resumió.
Uno de los datos que aportó fue especialmente gráfico respecto del nivel de necesidad. “Se está comprando con la tarjeta de crédito el alimento y se paga el mínimo, o sea, no es para darse gustos o para comprar un electrodoméstico, para comer”, afirmó.
La situación también aparece en los despidos. Lucchesi explicó que, aun cuando un trabajador pueda tener posibilidades de obtener un resultado favorable en un reclamo laboral, muchas personas no llegan a iniciar un juicio porque necesitan resolver inmediatamente su situación económica. “La gente tiene la necesidad hoy”, remarcó.
En ese contexto, definió el panorama como “no alentador”, aunque aclaró: “No soy pesimista”.
Pedidos laborales que incluyen a profesionales
Desde la Oficina de Empleo, Fabiana Esperanza aportó números sobre la cantidad de personas que buscan trabajo. “Nosotros tenemos un promedio de 250 currículum por mes, gente que busca trabajo”, señaló.
La demanda no está concentrada únicamente entre los jóvenes. Esperanza mencionó a personas mayores, jefas de hogar y familias que necesitan sumar más de un ingreso para sostenerse. “Hay muchas mamás que son jefas de hogar que necesitan mucha ayuda, no solamente con un empleo, sino dos y hasta tres empleos para tratar de sostenerse”, explicó.
La funcionaria también destacó que la falta de oportunidades alcanza a personas con formación específica. Contó que desde la Oficina de Empleo recibieron un pedido relacionado con Vaca Muerta y reunieron más de 40 currículums de personas calificadas. Sin embargo, hasta el momento no habían sido convocadas a entrevistas o pruebas laborales.
“Hay gente que son ingenieros, farmacéuticos, que te dicen, ‘mira, dame el trabajo, el lugar que haya’”, sostuvo.
La falta de oportunidades locales obliga además a buscar alternativas en otras provincias. Esperanza relató el caso de una mujer de unos 35 años que maneja camiones batea y es jefa de hogar. Ante la imposibilidad de encontrarle una oportunidad en San Rafael, planteó la posibilidad de contactarla con empleadores de Neuquén o La Pampa. “No dejarla en la nada, porque ella necesita sostener su familia”, explicó.
La funcionaria también cuestionó situaciones en las que se generaron expectativas de empleo que luego no se concretaron. Recordó el caso de Portezuelo, donde personas fueron convocadas y capacitadas con la expectativa de acceder a puestos de trabajo.
“A esa gente nunca se la citó. Esa gente se quedó esperanzada en que iban a tener ese puesto de trabajo”, afirmó.
En cuanto a los requisitos de los programas laborales, explicó que contar con el secundario completo es una condición para ingresar a determinadas herramientas de empleo y que una parte importante de quienes llegan a la oficina son jóvenes estudiados, recibidos o con formación terciaria.

Tecnología, importaciones y una producción en crisis
La transformación tecnológica aparece como otro de los grandes interrogantes para el futuro del empleo. Saúl Gil señaló que la discusión no puede limitarse a la situación económica actual porque la automatización ya está modificando distintas actividades.
“El otro problema grande que tenemos es la llegada de la inteligencia artificial y la gran pérdida de trabajo que vamos a tener con justamente eso”, sostuvo.
Lucchesi también puso el foco en la transformación del comercio. Recordó que la actividad deberá adaptarse a las ventas online y a una competencia cada vez más amplia. Al mismo tiempo, planteó el impacto que puede tener la automatización sobre determinados trabajos.
“¿Qué vamos a hacer cuando sigamos perdiendo fuentes de trabajo?”, preguntó.
La discusión se extendió a las importaciones. Gil sostuvo que la apertura comercial debería estar acompañada por políticas destinadas a proteger la producción y el empleo local.
“Está muy buena la apertura de las importaciones, pero tiene que ir acompañado de políticas públicas que cuiden un poco la producción, el trabajo”, afirmó.
Para explicar el problema, puso como ejemplo la fabricación de conservas. Señaló que una empresa local debe afrontar costos de insumos, impuestos, servicios y salarios, mientras que productos provenientes del exterior pueden llegar al mercado a precios inferiores.
“Si vos seguís con una carga impositiva altísima para una fábrica de conserva, comprar la lata, la latita, vale 600 y pico de pesos. A eso le tenés que poner el producto, el azúcar, el trabajador, los servicios”, explicó.
Y advirtió sobre el impacto que puede tener esa diferencia de costos: “En algún momento van a haber mucha más gente sin trabajo, la rueda de la economía se va a frenar y no va a haber derrame en ningún lugar para nadie”.
El problema también se observa en actividades agroindustriales. Fabiana Esperanza mencionó el caso de una empresa identificada en la entrevista como Alisan y explicó que el cierre de una fábrica no afecta únicamente a quienes trabajan dentro de ella, sino a toda la cadena productiva.
Según relató, anteriormente la empresa entregaba plantines a productores, acompañaba el proceso de cultivo, recibía la cosecha y compraba la producción. Con el cambio de condiciones, comenzaron a adquirir pulpa de tomate proveniente de Chile. “Entonces ahí los que hacen los plantines, la gente de los viveros, el productor, la gente que acarreaba el tomate crudo hasta la fábrica, un montón de gente se ha quedado sin trabajo ahí”, explicó.
La discusión sobre la reconversión productiva también apareció como un desafío para el agro. Lucchesi planteó que no resulta sencillo pedirle a productores que abandonen actividades que sostuvieron durante generaciones sin ofrecerles una alternativa viable.
“Hay gente que se ha criado, que vienen dos o tres generaciones haciendo lo mismo, que no podemos cambiarle esa matriz productiva del agro acá en la zona”, sostuvo.
En ese punto apareció también el problema del financiamiento. La posibilidad de cambiar cultivos o reconvertir una explotación requiere recursos que muchos productores no tienen después de años de baja rentabilidad.
El ejemplo del pistacho sintetizó esa dificultad: una reconversión puede requerir años antes de generar ingresos, mientras el productor necesita sostenerse durante todo ese período.

Salarios, pobreza y herramientas para generar trabajo
La discusión sobre el empleo derivó inevitablemente hacia la pobreza y los ingresos. Esperanza describió situaciones concretas que observa desde la Oficina de Empleo y mencionó personas que buscan alternativas para conseguir alimentos o pequeños ingresos.
“La gente va y te dice, ‘mira, voy a comprar 200 gramos de carne, voy a tratar de ver qué puedo hacer en la casa del vecino, si lo puedo ayudar para obtener dinero’”, relató.
También señaló haber observado personas “revoleando la basura”, una imagen que, según planteó, muestra hasta qué punto se ha deteriorado la situación de algunas familias.
“El poder sustentar su casa, su mesa y sostener a su familia. Hoy está totalmente quebrado”, afirmó.
Gil trasladó esa problemática al ámbito de los trabajadores de la educación. Señaló que los docentes se encuentran entre los salarios más bajos y sostuvo que, aun con años de antigüedad, los ingresos resultan insuficientes para afrontar alquiler, alimentación, vestimenta y medicamentos. “Somos pobres”, afirmó.
También vinculó la situación salarial con otros problemas que enfrentan los trabajadores, entre ellos los daños ocasionados por las tormentas de granizo. En ese contexto defendió la continuidad de políticas de mitigación.
“Ese dinero, por ahí, podríamos sostener la lucha antigranizo”, sostuvo, y aclaró que no se trata de impedir completamente el fenómeno: “Obviamente, que no es que no nos va a caer un granizo, pero la va a mitigar”.
En materia de negociación salarial, Lucchesi explicó que desde el sector comercial existe diálogo con las cámaras empresarias, pero que los acuerdos deben atravesar posteriormente la instancia de homologación oficial. Según indicó, el último esquema mencionado para Comercio establecía un incremento del 1,9% mensual.
“Antes se hacían paritarias abiertas, se ponían de acuerdo con la situación, de acuerdo a la inflación, y eran buenas paritarias. Pero ahora con un techo, entonces como que estamos sumergidos”, sostuvo.
El dirigente también cuestionó el vínculo entre el Gobierno nacional y las organizaciones sindicales y afirmó que existe una falta de diálogo.
Frente a este panorama, Lucchesi planteó la necesidad de generar nuevas herramientas de integración regional. En ese sentido, destacó una reunión realizada en San Rafael entre dirigentes sindicales y representantes de cámaras empresarias de Cuyo, con participación de Neuquén, y mencionó el trabajo relacionado con los pasos internacionales Pehuenche y Las Leñas.
“Digo que todo esto es generar trabajo y es generar, digamos, que los dos países tengamos esta conexión”, explicó.
Para el dirigente, los trabajadores deben formar parte de esa discusión y no quedar únicamente como espectadores de las decisiones empresariales o gubernamentales.
“Tal vez estamos soñando despierto, pero yo creo que hay que lograrlo”, afirmó.
La conversación dejó planteado así un escenario complejo: una economía local que necesita recuperar consumo y empleo, sectores productivos que atraviesan dificultades, trabajadores que enfrentan pérdida de poder adquisitivo y una transformación tecnológica que obliga a pensar nuevas formas de inserción laboral.
Para Lucchesi, la respuesta no puede ser quedarse inmóvil frente a los cambios. “Vamos a tener que adaptarnos a estos grandes cambios, como viene la inteligencia artificial, como viene la tecnología. Hay que sumarse, si nos quedamos en las lágrimas, vamos a estar en el horno”, concluyó.


