Con el objetivo de generar información precisa sobre la realidad de las economías regionales, la Sociedad Rural del Valle de Uco desarrolló un innovador indicador económico denominado Índice Rural Uco (IRU), enfocado inicialmente en la producción de ajo y próximamente ampliado al orégano y la vid. En diálogo con FM Vos (94.5) y Diario San Rafael, el productor Gabriel Testa detalló los resultados del informe elaborado junto al economista Ernesto Connor de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), analizando la elevada participación tributaria sobre los costos, el impacto de la crisis internacional en la campaña previa y las expectativas comerciales de cara a la cosecha actual.
Al principio de la charla, Testa explicó que el indicador funciona como un termómetro económico estructurado a partir del seguimiento de cinco productores medianos de la zona, tomando como base 100 puntos correspondientes al año 2022 y analizando la evolución de costos y resultados de venta hasta la actualidad.
«Este termómetro busca generar información para los productores y la sociedad sobre cómo están nuestras economías regionales; el índice se ha estructurado tomando una base de 100 puntos en el año 2022 a partir del seguimiento de productores medianos de la zona y el procesamiento del economista de Confederaciones Rurales Argentinas, Ernesto Connor», detalló.
«El informe determina claramente la alta participación del Estado en las ganancias de los años positivos a través de un análisis antes y después de impuestos, arrojando como resultado que en promedio el 52 % de los costos van destinados a tributos nacionales como Ganancias e impuesto al cheque, y provinciales como Ingresos Brutos», indicó.

El quebranto de la campaña 2025: costos elevados, caída de precios internacionales y competencia desleal
Consultado sobre el balance del ciclo productivo correspondiente al año pasado, el productor indicó que el ejercicio arrojó un saldo profundamente negativo para el sector ajero, industria en la que Mendoza concentra cerca del 80 % de la superficie cultivada y de las exportaciones nacionales.
«El año pasado fue un periodo de pérdidas para el ajo donde los productores perdieron aproximadamente 5 millones de pesos por hectárea al cerrar los números, ya que al contabilizar el costo de las semillas que se guardan de un año a otro y el valor de arrendamiento de la tierra, la facturación promedio de 9 millones no alcanzó frente a costos operativos de 14 millones», analizó.
«Tuvimos un año muy complicado a nivel internacional debido a que se modificaron las leyes contra la competencia desleal en Brasil, nuestro principal destino de exportación que absorbe el 75 % del ajo argentino, lo que permitió el ingreso masivo de ajo chino mucho más barato y nos obligó a bajar los precios por debajo de nuestros costos para poder competir», amplió la información.
Perspectivas para la presente campaña, costos energéticos y factores climáticos
De cara a la nueva temporada, Testa señaló que los costos de producción continúan experimentando incrementos interanuales, destacando el fuerte peso que adquiere el precio de los combustibles y las tarifas de energía eléctrica para los sistemas de riego presurizado y pozos públicos.
«Para esta temporada los costos continúan incrementándose, especialmente por el impacto de los combustibles y las tarifas de energía eléctrica para quienes utilizan riego presurizado o aguas añejas, rubros que participan cada vez más en la estructura total de gastos», comentó.
«Las perspectivas de venta son mejores que las del año pasado porque el ajo chino ingresa a Brasil con un valor más elevado debido al aumento de los fletes marítimos por los conflictos internacionales, y porque Brasil no ha tenido una buena cosecha. No obstante, mantenemos la preocupación ante posibles contingencias climáticas asociadas a El Niño durante el proceso crítico de cosecha y secado que puedan afectar la calidad comercial del producto», observó.
Ampliación del índice a la vid y el orégano en el Valle de Uco
Finalmente, el referente rural adelantó que los equipos técnicos de la Sociedad Rural del Valle de Uco avanzan en la culminación de los índices económicos correspondientes a otras dos producciones emblemáticas de la región: el orégano y la vitivinicultura. Con el apoyo de ingenieros agrónomos, especialistas de bodegas y el asesoramiento económico de CRA, los nuevos valores se encuentran en su etapa final de procesamiento y se prevé su presentación oficial ante la comunidad antes de finalizar el año.
«En cuanto al orégano y la vid, hay equipos de trabajo en la Sociedad Rural integrados por ingenieros agrónomos y técnicos de bodegas que junto al economista Ernesto Connor están terminando de procesar los datos específicos de cada actividad», contó.
«Calculo que en pocos días o semanas se estará publicando el índice correspondiente a la vid, mientras que el sector del orégano también se encuentra muy avanzado, estimando que antes de fin de año contaremos con los tres valores definitivos del índice para lanzarlos al público conocimiento», adelantó al cierre de la entrevista.


