En un esfuerzo por preservar y valorar los conocimientos ancestrales de las mujeres hilanderas de San Rafael, la Dirección de Relaciones con la Comunidad llevó a cabo el miércoles un importante encuentro en el distrito de El Sosneado. Este evento, que tuvo lugar bajo un fuerte viento zonda, congregó a mujeres de diferentes regiones como Punta del Agua, El Nihuil y el propio El Sosneado, con el objetivo de compartir experiencias y saberes en torno a prácticas tradicionales como el tejido de lana y la elaboración de productos lácteos de cabra.
Andrea Matacotta, Directora de Relaciones con la Comunidad, destacó la importancia de estos encuentros, que no solo buscan conservar las técnicas tradicionales, sino también impulsar la comercialización de estos productos. “Los encuentros de mujeres son un espacio que se ha conformado desde la Dirección de Relaciones con la Comunidad y nos permiten hacer diagnósticos territoriales a partir de la realidad que nos van contando las mujeres en los distintos distritos y barrios”, explicó Matacotta a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
El objetivo principal de estos encuentros es fomentar el intercambio de conocimientos entre las mujeres de diferentes distritos, especialmente en lo que respecta al manejo de la lana y la elaboración de productos lácteos de cabra. “Estamos trabajando con mujeres del secano de San Rafael, de Punta del Agua, el Sosneado y el Nihuil, pensando, articulando y encontrando muchos saberes y experiencias”, señaló Matacotta. “El manejo de la lana, el uso de una rueca, son experiencias motrices que requieren mucha práctica”.
“Hicimos un viaje a San Luis con un grupo de estas mujeres al Trapiche, con otro grupo que allá también fabrican quesos, dulces, y hacen cosas con lanas autóctonas. Lo que estamos intentando es compartir esas experiencias, esos saberes y darle un valor a eso”, comentó Matacotta.
Durante el encuentro, las participantes pudieron intercambiar conocimientos sobre diversos aspectos de sus oficios. Matacotta recordó una anécdota sobre la fabricación de quesos: “Fuimos a ver el tema de los quesos en San Luis y compartimos cómo hacían los quesos las mujeres en San Luis, con las de Punta del Agua. No lo hacen igual, el mismo queso de cabra no era igual. En San Luis usaban cuajo líquido, mientras que las mujeres de Punta del Agua usan el cuajo del cuerito de la pancita, que se seca y llevan ese cuajo”.
Este tipo de intercambios no solo permite aprender nuevas técnicas, sino también valorar y preservar los métodos tradicionales. “Compartieron sobre las salmueras, el secado del queso, y al final, los quesos eran completamente diferentes. Uno más blando y fresco, y el otro más duro, con más estructura, de acuerdo a las pasturas de los lugares. Aprendimos mucho de ellas”, relató Matacotta.
Comercialización y valoración de productos regionales
Uno de los objetivos más importantes de estos encuentros es encontrar maneras de comercializar los productos elaborados por estas mujeres, dándoles el valor que realmente merecen. “Lo que estamos intentando es hacer visibles estos productos como productos regionales en nuestro departamento, que ellas puedan darle un valor real”, dijo Matacotta.
El desafío no es solo mejorar la calidad y la cantidad de los productos, sino también facilitar la comercialización. “Nos parece fundamental que en nuestras ferias internacionales de turismo podamos compartir estas cosas y que estas mujeres le den calidad y cantidad a esos productos”, expresó Matacotta. “Por ejemplo, que puedan hacer varias madejas de lana en lugar de una por mes, compartiendo formas de trabajo”.
La importancia de estos productos va más allá de lo económico; se trata también de preservar un patrimonio cultural invaluable. “Ellas dicen que no recuerdan en qué momento aprendieron a trabajar la lana, que toda su vida fue así, que sus madres les enseñaban. Esto es ancestral, un saber que se transmite de generación en generación”, afirmó Matacotta. “El esfuerzo que requiere la lana, esquilar, limpiar, abrir el vellón, todo es un trabajo muy intenso. A veces quienes estamos por fuera no valoramos ese gran esfuerzo, y eso sí tiene un costo económico”.
Además de fomentar la preservación y comercialización de saberes ancestrales, estos encuentros también ofrecen un espacio para que las mujeres compartan sus experiencias personales y se apoyen mutuamente. “Nos juntamos a hablar cosas de mujeres, qué pasa con nuestros cuerpos, nuestras crianzas, nuestros trabajos, cómo valoramos el trabajo”, comentó Matacotta. “La idea es que siempre tengamos un espacio tierno para compartir, crear confianza y compartir situaciones complejas que se están atravesando”.
Estos encuentros se realizan semanalmente en diferentes distritos y parajes, y tienen un objetivo claro: preparar un gran evento en octubre, en conmemoración del Día de la Mujer Rural. “Seguimos con encuentros una vez por semana, por distintos distritos, parajes, para ir armando el encuentro del Día de la Mujer Rural, que será un gran encuentro con todo este proyecto”, adelantó Matacotta.
En paralelo, la Dirección de Relaciones con la Comunidad también trabaja en el programa Pausa y Encuentro, que ofrece un espacio acogedor para las personas que deben desplazarse a la ciudad para realizar trámites o consultas médicas. “Es un espacio colectivo para comer, tomar un mate, o mientras esperan un turno médico. La espera sea amigable y agradable”, concluyó Matacotta.







