El escenario macroeconómico argentino suma un nuevo capítulo con el anuncio de medidas orientadas a la reactivación del financiamiento para la vivienda y el impulso de la industria de la construcción. El Ministerio de Economía detalló una iniciativa que busca inyectar 18.000 nuevos créditos hipotecarios al mercado mediante la utilización del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES como mecanismo de liquidez y garantía para el sistema bancario. Sin embargo, la brecha entre el ajuste de las cuotas mediante la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) y la evolución de los salarios reales reabre el debate sobre la sostenibilidad financiera de los hogares.
En diálogo con FM Vos (94.5), el economista Miguel Ponce analizó la letra chica de los anuncios, advirtió sobre la diferencia entre la tasa nominal y el Costo Financiero Total (CFT), desglosó el margen de ganancia asignado a la banca privada y abordó la problemática del sobreendeudamiento de las familias, planteando la urgencia de renegociaciones entre deudores y acreedores para evitar litigios por tasas usureras.
La anatomía del anuncio: tasa UVA, costo financiero real y la brecha salarial
El plan oficial pretende acoplarse a los casi 40.000 créditos que hoy otorga el sistema financiero, licitando fondos de la ANSES a plazos de entre uno y cinco años para que las entidades bancarias —tanto públicas como privadas— los presten a plazos de hasta quince años. Si bien el tope de la tasa de interés se fijó en UVA más un 7,5% anual, el costo financiero efectivo y el nivel de ingresos exigido condicionan el acceso masivo de la población trabajadora. «El crédito hipotecario es una de las columnas vertebrales del capitalismo. Desde chico me acuerdo del rol del Banco Hipotecario Nacional: antes era normal que aquel que entraba joven al mercado laboral, en lugar de pagar un alquiler, se metía en un crédito del Banco Hipotecario y adquiría una casa a largo plazo», recordó Miguel Ponce al inicio del reportaje.
«Ahora anunciaron 18.000 créditos que se van a agregar a los que hay hoy, que son aproximadamente 40.000 en los bancos. Promocionan una tasa de mercado que va a estar en lo que se denomina el UVA más un 7,5% como máxima, con una media en torno al 4,5%. Pero hay que tener muy en cuenta el famoso Costo Financiero Total (CFT), que está en el entorno del doble, es decir, cerca de un 29% anual«, advirtió.
«En el ejemplo oficial calculaban una cuota de 800.000 pesos mensuales, lo que exige un ingreso familiar de casi 3,5 millones de pesos: unos dos sueldos de casi 2 millones cada uno. Hoy la mora en los créditos UVA es bajísima porque la gente prioriza pagar la cuota de su casa antes que alquilar y tiene pánico de perder la propiedad. Además, se le entrega un negocio fenomenal a la banca privada: toma fondos del FGS a tasas bajas por 1 a 5 años y los presta a 15 años a tasa de mercado», indicó.

Mapeo del sobreendeudamiento: salarios erosionados y el uso de tarjetas para comer
El análisis del crédito hipotecario se cruza de manera inevitable con la situación patrimonial de las familias. El economista remarcó que la contracción del salario disponible —absorbido en primera instancia por las tarifas de servicios públicos y educación— obligó a un amplio porcentaje de la población a recurrir al endeudamiento con tarjetas de crédito o billeteras virtuales para la compra de alimentos cotidianos, derivando en una bola de nieve financiera. «El origen de todo esto es que los ingresos están por debajo de las capacidades que exige el costo de vida cotidiano. Hoy tenemos un salario disponible que cada vez se achica más porque primero pagás los servicios —las boletas que te pueden cortar como luz, teléfono, más las cuotas del colegio de los chicos—, y de lo que te queda disponible, casi el 50% en promedio lo tenés que dedicar a cubrir lo que te endeudaste: las tarjetas para comer o el crédito que sacaste para solucionar el atraso de la propia tarjeta«, explicó Ponce.
«Si no hay una mejora de los ingresos y un salario real que permita recuperar capacidad de pago a la inmensa mayoría de los que hoy están endeudados, todo esto no va a mover el amperímetro de la macroeconomía«, agregó.
La crisis de morosidad y las salidas legislativas contra la usura
Ante el crecimiento de la mora en créditos de consumo y plataformas digitales, se intensificó el debate parlamentario y judicial. Ante esta situación, Ponce contrapuso la postura oficial —que encuadra el fenómeno como un contrato estrictamente entre privados sin intervención estatal— con las iniciativas que avanzan en el Congreso de la Nación y en distritos locales para establecer «clubes de deudores» y mediaciones obligatorias que recorten los intereses abusivos.
«Frente a la postura de que endeudarse es un tema estrictamente entre privados, creo que hasta en el propio gobierno empiezan a entender cómo hay que encararlo. Se van a tener que dar pasos concretos para lograr un acuerdo entre acreedores, bancos y fintechs, donde las entidades van a tener que resignar parte del capital y, sobre todo, condonar intereses que no han cobrado y que son directamente usurarios«, examinó el economista.
«Los deudores se están agrupando en clubes de deudores para negociar fuerte y lograr que les mejoren los plazos con cuotas proporcionales a sus ingresos reales. En el Congreso de la Nación debe haber entre 25 y 30 proyectos para encarar este problema. Ya hay compromisos de tratamiento. Incluso sectores del oficialismo reconocen que hay que encontrar una solución mediante la negociación directa entre acreedores y deudores», añadió.
«Las grandes plataformas y las fintechs no van a poder cobrar todo lo que pretenden. Si un juez analiza cómo una deuda pasó de 200.000 pesos en una billetera virtual a 20 millones, en cualquier parte del mundo eso se define como usura. Ante el riesgo de que la Justicia termine interviniendo con ese criterio, entidades como el Banco Ciudad y varios bancos privados ya se están anotando en las convocatorias de mediación para lograr acuerdos que sean sostenibles», completó la información.


