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Endeudamiento y morosidad social: advierten que tres de cada diez hogares recurren a créditos informales para cubrir gastos corrientes

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La crisis de ingresos que afecta a la Argentina se traslada de forma cada vez más acuciante al terreno financiero de las familias. De acuerdo con los relevamientos del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), la falta de liquidez obligó a tres de cada diez hogares a recurrir a préstamos informales y plataformas digitales para solventar gastos elementales como alimentos o medicamentos. La problemática, que afecta a un universo estimado de entre 5 y 6 millones de personas, muestra los límites del mercado laboral como generador de ingresos y expone las fallas estructurales de la economía nacional.

En diálogo con FM Vos (94.5), el sociólogo, docente e investigador del ODSA-UCA, Eduardo Donza, analizó la mecánica de los préstamos en billeteras virtuales, el aumento del pluriempleo, los refinanciamientos bancarios, la insuficiencia del capital humano sin desarrollo productivo y la necesidad de leyes de desendeudamiento familiar.

Deterioro del empleo, la ilusión de la contención estatal y el crédito para el consumo diario

Donza enfatizó que la raíz del endeudamiento masivo reside en el empobrecimiento de los ingresos provenientes del trabajo, derribando la idea de que los sectores vulnerables subsisten únicamente mediante asistencia social sin necesidad del mercado laboral. «La situación de endeudamiento está muy asociada al mercado laboral. A pesar de que parte de los ingresos provienen de fuentes no laborales, el mercado de trabajo sigue siendo el principal proveedor de recursos: a nivel general representa el 80% de los ingresos de las familias. Incluso en los hogares indigentes —los más pobres entre los pobres— la mitad de sus ingresos continúa provenientes del trabajo. A veces existe la noción de que los sectores vulnerables tienen un apoyo estatal tan grande que no dependen del trabajo, pero la Asignación Universal por Hijo y otros subsidios nunca llegan a cubrir más de la mitad de su sustento», explicó Eduardo Donza apenas comenzó la entrevista.

«El empeoramiento del mercado de trabajo, ya sea por la menor generación de puestos, cierres de empresas o despidos, repercute directamente en los ingresos. Ante la necesidad inevitable de seguir realizando gastos, se genera el endeudamiento como última etapa. Este endeudamiento tiene una particularidad: no es para inversiones, ni para comprar una heladera, un auto o un bien durable, sino para cubrir los gastos corrientes de la vida, como alimentos básicos o medicamentos», manifestó.

En diálogo con FM Vos (94.5), el sociólogo, docente e investigador del ODSA-UCA, Eduardo Donza, realizó un profundo análisis

Billeteras virtuales, encarecimiento de la vida y estrategias de supervivencia

La proliferación de tecnologías financieras y la flexibilización de filtros por parte de las fintech facilitaron un acceso inmediato al crédito que llega a tasas usurarias, sumado al incremento de tarifas e insumos médicos, terminó acentuando la vulnerabilidad de jubilados y asalariados. «Han aparecido nuevas formas de endeudarse a través de la extensión de las aplicaciones y la flexibilización de filtros por parte de las billeteras virtuales. La gente se encontró con créditos otorgados de manera simple y los tomó. Aunque para la clase media no son montos gigantescos —la mayoría no llega al millón de pesos—, resultan aplastantes para quien gana 500.000 pesos o percibe una jubilación mínima», expresó Donza.

«Esta deuda se retroalimenta con el encarecimiento de rubros fundamentales, especialmente para los jubilados por la pérdida de coberturas en remedios y los aumentos en servicios públicos, prepagas y educación. Para afrontar las refinanciaciones de deuda no hay condonaciones; las familias tienen que hacer un esfuerzo redoblado sumando más perceptores al mercado de trabajo. Vemos a jóvenes que deben dejar los estudios para buscar empleo y un crecimiento del pluriempleo, con personas que apelan a las plataformas de transporte o de reparto para sumar un ingreso extra», precisó.

Curva de morosidad, límites de la capacitación y la necesidad de desendeudamiento

Respecto al aplanamiento en los índices de morosidad informado por el Banco Central tras la refinanciación de más de 500.000 créditos, Donza aclaró que se trata de un alivio formal y no de una mejora de fondo, remarcando la necesidad de consensuar políticas de Estado de largo plazo y esquemas de alivio financiero para las familias. «Los datos reflejan que empieza a aplanarse la curva de morosidad mediante la replanificación bancaria, pero la situación real de esas personas no está resuelta. Es una solución formal donde se requiere un esfuerzo supremo para no volver a caer en incumplimiento. Atravesamos cuestiones estructurales que se gestaron durante décadas; en los últimos 25 años nunca pudimos bajar el piso de una de cada cuatro personas en situación de pobreza por ingresos, acumulando ya una tercera generación con privaciones», aseguró el investigador y docente.

«Si bien la educación es una condición necesaria para que una persona se inserte en el mercado laboral, no es suficiente por sí sola. Por más que elevemos el nivel educativo, si la estructura productiva no genera los puestos de trabajo, la inserción no se logra. Necesitamos políticas de Estado consensuadas entre los sectores de la producción y el trabajo que impulsen el crecimiento real; no hay iluminados que vayan a salvar al país con recetas unilaterales», enfatizó.

«Veo muy positivas las iniciativas legislativas que buscan generar programas de desendeudamiento familiar. No se trata de condonar deudas ni de no cobrarlas, sino de llevar las tasas a niveles pagables y estirar los plazos. Es el mismo principio que aplicamos como país cuando negociamos la deuda externa buscando bajar el riesgo país para acceder a mejores tasas y plazos; replicar esa lógica para las familias es una medida justa que les da la oportunidad real de cumplir con sus compromisos», opinó de forma categórica al cierre de la charla.

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