En el marco de los 90 años de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), la Ciudad de Mendoza fue sede del foro «Construyamos Cuyo», un encuentro regional que reunió a autoridades, empresarios y especialistas de Mendoza y San Juan para debatir la agenda estratégica de obras vinculadas a la energía, la minería, la industria y el transporte. Tras el evento, Juan Martín Sanchís Graffigna, presidente de la Delegación Mendoza de CAMARCO, trazó un detallado diagnóstico sobre el crítico presente que atraviesa la industria de la construcción y las proyecciones para el desarrollo regional. El dirigente remarcó que el sector acumula un profundo estancamiento tras el fuerte impacto económico de 2024, destacando la decisión del gobierno mendocino de volcar los fondos del resarcimiento a obras públicas, pero advirtiendo que el verdadero motor debe ser el sector privado. Asimismo, Sanchís Graffigna analizó los crecientes costos del desarrollo inmobiliario, la urgencia de reestructurar el crédito hipotecario, el desafío energético que impone la minería y cuestionó las limitaciones del esquema de financiamiento 100% privado para la infraestructura nacional.
Pantallazo del sector: estancamiento, fondos del resarcimiento y el rol del sector privado
El balance de la actividad constructora en la región refleja una meseta prolongada donde las iniciativas locales intentan atenuar la falta de tracción de la economía nacional. «El foro se realizó en el marco del ciclo que CAMARCO está llevando adelante a nivel nacional por sus 90 años, realizando jornadas en diferentes provincias para evaluar los problemas y necesidades de cada región. Mendoza albergó el encuentro de Cuyo junto a San Juan, donde debatimos sobre las exigencias para futuras inversiones y la vida cotidiana: qué se necesita, hacia dónde vamos y con qué problemas nos vamos a enfrentar para generar la infraestructura del crecimiento», explicó Juan Martín Sanchís Graffigna ante la audiencia de FM Vos (94.5).
«El sector está estancado desde hace un tiempo. En 2024 tuvo un bajón muy grande junto con el resto de la economía de Argentina». Después, sobre todo en las provincias, empezó una leve recuperación, pero el resto del país sigue estancado y no alcanza para que las empresas estén en una situación normal. En Mendoza se tomó la decisión acertada de invertir todos los fondos del resarcimiento en obras de infraestructura. Hoy lo que se espera es que la economía vuelva a crecer para que el sector privado, que es el motor de toda la economía, empiece a traccionar y generar trabajo para todos», manifestó.
«El motor va a ser el sector privado cuando la economía arranque». Esa tracción hará que los privados inviertan en obras nuevas, en la ampliación o construcción de fábricas, hoteles para turismo o bodegas, que hoy también están en una situación complicada. Toda esa inversión no solo genera trabajo, sino que derrama impositivamente para que el Estado pueda recaudar e invertir en infraestructura pública», subrayó.
La crisis del desarrollo inmobiliario: sin crédito a la demanda y costos disparados
El mercado de la vivienda para la clase media enfrenta un cuello de botella condicionado por la desproporción entre los costos de construcción y los valores de venta, sumado a la ausencia estructural de crédito bancario. «Desde la parte inmobiliaria se necesita crédito hipotecario que algún día pueda llegar a la Argentina con fuerza para desarrollar la vivienda de la clase media, que es lo que hoy se necesita y a lo que es muy difícil acceder», declaró el ingeniero Sanchís Graffigna.
«Respecto a los anuncios de créditos en dólares para empresas, todo financiamiento es bienvenido, pero hay que diferenciar: los créditos hipotecarios aplican a la demanda, a la gente que necesita comprar, mientras que estos van dirigidos a las desarrolladoras. Habrá que evaluar por tasas si son aplicables. Hoy el problema central del desarrollo inmobiliario es que los costos subieron tanto respecto al precio de venta que la mayoría de los proyectos no son rentables; por eso se ve poca actividad«, observó.
«Al margen de eso, en Argentina el financiamiento no existe y las empresas tienen que estar inventando de qué manera financiarse. Acá estamos acostumbrados a comprar ‘en pozo’ e ir pagando cuotas. Cuando hablo con desarrolladores de otras partes del mundo donde existe el crédito hipotecario, nos miran como diciendo que en Argentina hay que hacer magia. Bienvenido sea si se amplía la oferta de crédito para que todo esto se destrabe», expresó en ese mismo tramo de la comunicación.

La escala de la minería y el déficit de infraestructura energética y vial
Las proyecciones de desarrollo minero en San Juan y Mendoza exigen obras de gran envergadura en materia eléctrica, saneamiento y transporte que sobrepasan la capacidad instalada actual. «En el foro se analizó el esquema de minería con la presencia de San Juan, que está mucho más avanzada que Mendoza. Para dar dimensión: el proyecto que tienen en Vicuña estima que cuando entre en plena producción, su nivel de exportación va a ser equivalente a lo que exporta hoy todo el agro en la Argentina, y la energía que necesitará la mina es equivalente a lo que hoy tiene instalado toda la provincia de San Juan«, comparó el presidente de la Delegación Mendoza de CAMARCO.
«Estamos hablando de proyectos con horizontes de 70 u 80 años de trabajo con una sola mina. En San Juan se calcula que se pueden trasladar a vivir un millón de personas, cuando hoy la provincia tiene 800.000 habitantes. Si en Mendoza queremos desarrollar el sur, en Malargüe, ya tendríamos que estar pensando cómo alimentar la zona en materia de infraestructura eléctrica, además de los caminos. Se debatió cómo sacar la carga de proyectos como San Jorge con el estado actual de las rutas. Hace falta trazar una política de Estado sobre caminos, saneamiento, riego y ferrocarriles«, indicó.
Las limitaciones de la inversión 100% privada y la falta de definición nacional
Frente a la parálisis de los fondos nacionales para obras públicas, CAMARCO advirtió sobre la necesidad de definir modelos mixtos de financiamiento, señalando que la inversión exclusivamente privada solo cubre una fracción menor de las obras a nivel global. «Desde la parte nacional todavía no se entiende bien cómo pretenden generar esas obras. Se habla de la Participación Público-Privada (PPP), de que el privado ejecute. Desde la cámara siempre decimos que todo lo que pueda ejecutar el privado estamos abiertos a que se haga de esa manera; pero la realidad es que en los países del primer mundo donde se aplica esto, solo el 15% de la infraestructura la financia y ejecuta el privado«, dijo Martín Sanchís.
«El resto de las obras las realiza el Estado porque la mayoría de las inversiones públicas no son rentables o no es fácil capturar esa rentabilidad. Hay que buscar otros esquemas y estamos abiertos a debatir cómo hacerlo, pero es fundamental tomar decisiones. Ya han pasado años de gestión y se ve el estado de las rutas: recién ahora se están concesionando algunas, pero quedan 31.000 kilómetros sin saber qué van a hacer. Si no se toman medidas en infraestructura, el país no va a poder crecer«, cerró de forma categórica.



