Hay historias que empiezan mucho antes de la largada. La de Valentín Andrés, un joven sanrafaelino de 24 años, es una de ellas. Lo que el próximo 16 de mayo se pondrá en marcha no es solo un rally, sino una aventura que mezcla herencia familiar, pasión por los fierros y una decisión que roza la locura: atravesar la Patagonia en pleno invierno, arriba de un buggy sin techo ni calefacción.
Será parte de Locos de la Patagonia, una travesía automovilística única que unirá Bariloche con El Calafate durante diez días.

No se trata de una competencia de velocidad, sino de un desafío de resistencia, orientación y autosuficiencia. Más de 2.000 kilómetros mayormente por caminos de ripio, sin asistencia, sin rutas fijas y con una única regla: participar con vehículos anteriores a 1991.
En ese contexto, Valentín decidió ir un paso más allá y zambullirse a la aventura
UN BUGGY CON HISTORIA… Y SIN TECHO
El vehículo elegido no es uno más. Es un Cavaro Brinco Súper Sport de 1975, una rareza nacional que perteneció a su abuelo. Durante casi 40 años quedó en el olvido, hasta que Valentín lo buscó, lo encontró prácticamente destruido y comenzó a reconstruirlo junto a su padre.
No fue solo una restauración mecánica. Fue, en esencia, recuperar una historia familiar, que ya recorre nuevamente las calles.

Hoy, ese mismo buggy volverá a la ruta como protagonista de una travesía extrema. Sin techo. Sin calefacción. En la Patagonia. En invierno. Eso sí, junto a su padre de copiloto.
UNA TRAVESÍA INOLVIDABLE
El rally propone algo distinto a lo habitual. No hay auxilio mecánico ni logística externa. Cada equipo debe resolver por su cuenta el hospedaje, la comida y cualquier inconveniente en el camino. El clima, el terreno y los imprevistos son parte del recorrido.

Más de 120 vehículos y unos 250 participantes compartirán la experiencia, donde cada jornada puede implicar desde empujar el auto en medio del barro hasta cumplir desafíos insólitos. Todo bajo una premisa clara: viajar “a la velocidad del paisaje”.
PASIÓN, AVENTURA Y UN POCO DE LOCURA
No es la primera vez que Valentín encara un desafío de este tipo. Ya había recorrido la Patagonia en una Siambretta de 1963, otra muestra de su inclinación por las aventuras poco convencionales.
Pero esta vez el desafío es mayor. El frío extremo, el viento patagónico y la falta de protección convierten al buggy en una apuesta tan arriesgada como auténtica.

En San Rafael, donde nacen muchas historias ligadas al esfuerzo y la pasión, la de Valentín suma un nuevo capítulo. Uno que no se mide en tiempos ni posiciones, sino en kilómetros vividos, experiencias compartidas y la decisión de ir, siempre, un poco más allá.
Porque en este tipo de travesías no gana el más rápido. Gana el que se anima.
FOTOS GENTILEZA: Instagram @punto_muertotv y Rally Locos de la Patagonia








