El abogado local Andrés Mariani fue imputado hoy por el fiscal Javier Giaroli, acusado de tener un “equipo de testigos falsos” que declararían a favor de sus pretensiones en los casos donde actuaba el letrado.
Todo el revuelo comenzó cuando colegas de Mariani y funcionarios del Ministerio Público de la Defensa denunciaron que, en diversos procesos -sobre todo del fuero laboral- en que el abogado actuaba representando a una de las partes, se presentaban los mismos testigos y que éstos mentían en sus declaraciones.
En una primera instancia, esas denuncias iban a ser archivadas pero, ante la oposición de los denunciantes, la Fiscal Adjunta de la Procuración determinó que la fiscalía de Giaroli continuara investigando. De esa manera, el Ministerio Público Fiscal logró identificar a unas 12 personas que estarían involucradas en la presunta “industria del juicio” de Mariani. La clave de la sospecha fue que esas personas declararon en varias causas donde participaba como patrocinante el estudio Mariani y lo hacían con distintos roles: una rápida investigación permitió detectar que la misma persona había declarado groseramente ocho veces. En una causa era el mayordomo, en otra era el chofer de una ambulancia, en la tercera era el paseador de perros, en otra presentaba una factura porque había hecho un alambrado en una finca, y mediante esta modalidad se aseguraban ganar los casos.
Así las cosas, el viernes de la semana pasada, el Fiscal ordenó una serie de 12 allanamientos en domicilios de los presuntos testigos falsos -en nuestra ciudad y en Malargüe, respectivamente- y se les secuestraron los teléfonos celulares. Ante ello, varios de los acusados se presentaron en la fiscalía y algunos de ellos admitieron que “trabajaban de testigos” para Andrés Mariani. Según detallaron, cuando recibían la citación para declarar, iban al estudio jurídico, donde les decían qué debían decir frente al juez y un abogado junior los acompañaba a las audiencias.
Con estos datos, Giaroli imputó hoy a Mariani y a un hombre de apellido Carloni, que sería tío del abogado y parte del presunto staff de testigos apócrifos. En cuanto al resto de los sospechados, aún no han sido imputados, pero el Fiscal continúa investigando sus actuaciones. Entre ellos, además del que admitió que testificar era “un trabajo”, llamó la atención otro que negó cualquier vinculación con los hechos, por lo que no se descarta que podría haber sufrido una suplantación de identidad.
En cuanto al futuro de la causa, fuentes cercanas a la investigación confiaron que se espera el resultado de las pericias practicadas sobre los teléfonos secuestrados. Asimismo, algunos de los abogados que denunciaron a su colega también declararán en el expediente. En ese sentido, se destaca el caso de una letrada que denunció amenazas posteriores a su denuncia e, incluso, afirmó que un día le tiraron un gato muerto en la puerta de su casa.


