El doctor Rodolfo Kempf es físico de la UBA, investigador de la CNEA, especialista en combustibles nucleares y residuos radiactivos y miembro de la Comisión Ejecutiva de la CTA, y en las últimas horas sorprendió con una carta que habla de la reapertura de Sierra Pintada.
El especialista hizo referencia a un artículo publicado en el portal especializado en producción Agendar, donde planteó el interés de privatizar el espacio, algo para lo que ya habría ofertas de empresas extranjeras.
La carta, publicada en el propio portal así como en la página de la de la CTA Autónoma, habla de un “plan nuclear neocolonial”.

Hay que recordar que a fines de diciembre el presidente Javier Milei encabezó el lanzamiento del Plan Nuclear Argentino, anunciando que “la energía nuclear tendrá su retorno triunfal” al país.
“El plan nuclear de Milei es real. Propone privatizar el 49 por ciento de NA-SA y ya hubo reuniones con Westinghouse” comienza diciendo.
En este párrafo hace referencia a Nucleoeléctrica Argentina empresa generadora de energía eléctrica argentina que opera las centrales nucleares de Embalse y Atucha I y II. SU capital corresponde actualmente al Ministerio de Economía de la Nación (79%), la Comisión Nacional de Energía Atómica (20%) y Energía Argentina S.A. (ENARSA) (1%).
OFERTAS PRIVADAS PARA PRODUCIR EN SIERRA PINTADA
En el segundo párrafo hace referencia a un tema muy sensible para San Rafael, Sierra Pintada, mina de uranio que cerró en 1997 y se encuentra en pleno plan de remediación.
Según asegura Kempf, el plan nuclear “quiere también privatizar la producción de uranio, Mendoza se encaminó a ello y ya hay 9 ofertas para la operación privada de la mina de Sierra Pintada, en San Rafael, cerrada por motivos ambientales”.

Sobre esto agrega que “la alianza de Eduardo Eurnekian con mineras canadienses se cita en el Financial Times. Piensan exportar nuestro uranio, y lo que quede, nos lo venden”.
Sobre el uso de la materia prima señala que en la localidad bonaerense de Lima (donde funcionan Atucha 1 y 2) se haría un un reactor de uranio enriquecido y agua común a presión, al que define como “un engendro copiado, y se llama ACR300”.

En el escrito plantea otros puntos donde denuncia el “desfinanciamiento” y “paralización” de varios proyectos importantes que se venían gestando y la privatización de sectores.
“Es un plan de privatización, extranjerización, desarticulación y descalificación del sector nuclear. Pero un plan real al fin. Ataca no sólo las instalaciones, sino la base educativa, los recursos humanos”, remarca sobre el final.







