Investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) han anunciado hallazgos revolucionarios en el cementerio de Cañada Seca. Un equipo interdisciplinario ha desenterrado restos humanos junto a los de un zorro extinto, desvelando una conexión inesperada entre ambas especies.
Los descubrimientos, revelados a través de declaraciones de la investigadora sanrafaelina del CONICET Cinthia Abbona a Diario San Rafael y FM Vos 94.5, ofrecen una visión única del pasado remoto de la región, arrojando luz sobre las prácticas funerarias y las relaciones entre humanos y animales hace siglos.
“Este es un cementerio ubicado en Cañada Seca en el que se encontraron restos de un zorro extinto enterrado junto a más de 21 restos humanos”, explicó Abbona. “Esto tiene un contexto mortuorio de un significado que le daban los pueblos nativos a esta especie”.
El hallazgo desafía las concepciones previas sobre las interacciones entre humanos y fauna en la región, sugiriendo una estrecha relación entre ambas especies que va más allá de la mera coexistencia.
“Después realizamos un trabajo en equipo interdisciplinario con arqueólogos, paleontólogos, arqueogenetistas, los isotopos estables que determinan la dieta de lo que consumían estos”, comentó Abbona. “La evidencia nos dice que consumían lo mismo, a diferencia de otros zorros de la zona que tienen dieta carnívora”.
La investigación sobre lo ocurrido, que data de hace 1.500 años según el estudio radiocarbónico, reveló que tanto los humanos como el zorro extinto compartían una dieta similar, lo que indica una relación íntima entre ambas especies en términos de alimentación y, posiblemente, de interacción social.
El zorro, identificado como Dusicyon avus, ha sido encontrado en otros sitios arqueológicos en el país, pero su presencia en Cañada Seca amplía significativamente el área de distribución conocida de esta especie extinta.
La sanrafaelina Abbona señaló: “Esto nos está diciendo que tenía una estrecha relación con las sociedades antiguas que le daban de comer y que después tenía un significado etnobiológico para ser enterrado junto a los humanos”.
El descubrimiento plantea nuevas preguntas sobre la naturaleza de esta relación, incluida la posibilidad de que el zorro haya sido domesticado por las poblaciones antiguas.
“El proceso de domesticación tarda miles de años y varias generaciones tienen que pasar”, explicó Abbona. “Estos hallazgos nos abren la puerta a seguir con la investigación, a ver si estaban amantados, si habían sido seleccionados por los pueblos originarios”.
El cementerio de Cañada Seca, donde se realizaron estos hallazgos, fue descubierto durante un rescate arqueológico en la década de 1990, cuando la construcción de hornos de ladrillo reveló restos humanos y animales enterrados en el área.
“Esto no tiene relación con el cementerio actual”, aclaró Abbona. “Estaba ubicado en Calle Larga, y los restos humanos datan de hace aproximadamente 1.500 años”.
La noticia de estos descubrimientos ha generado un gran interés entre la comunidad científica y el público en general, destacando la importancia de la investigación arqueológica para comprender nuestra historia compartida.
La investigación de la que participó Abbona no solo reveló nuevos aspectos de la vida en el pasado remoto de la región, sino que también abre nuevas líneas de investigación para comprender mejor la relación entre humanos y animales en el pasado antiguo.
“Estos hallazgos nos abren las puertas para nuevas preguntas y nuevos proyectos”, afirmó la científica. “Tenemos nuevos proyectos que continuamos con las universidades de Oxford para testear estas hipótesis acerca de la posibilidad de domesticación de Dusicyon avus”.
Estos datos y la investigación de la que ha sido parte la sanrafaelina Cinthia Abbona ha sido publicado en medios de prestigio de todo el mundo, como la BBC, CNN, New York Times, entre otros.



