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Éxito sanitario en el viñedo: Mendoza redujo un 70% la polilla de la vid tras una inversión de 14 millones de dólares

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La provincia de Mendoza cerró la campaña sanitaria 2025-2026 con un balance marcadamente favorable en la contención de la plaga más nociva para la vitivinicultura regional. En el marco del comité técnico provincial, el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza (Iscamen) dio a conocer una reducción del 70% en las poblaciones de Lobesia botrana (polilla de la vid) en comparación con el ciclo anterior. Este logro sanitario se alcanzó gracias a un agresivo despliegue de herramientas biotecnológicas costeado íntegramente por el presupuesto provincial, en un contexto de total parálisis en los giros de fondos por parte del gobierno nacional. Guillermo Asín, coordinador técnico del programa de control y erradicación de la plaga, analizó la dinámica operativa del operativo, detalló los costos de los insumos y evaluó el impacto de este retroceso poblacional del insecto, el cual deja un remanente mínimo de inóculo de cara a la próxima brotación de los viñedos.

Un quiebre de tendencia tras un ciclo previo complejo

El punto de partida de la temporada presentaba serios desafíos debido a la elevada presión de la plaga heredada del año anterior, lo que obligó a un monitoreo ininterrumpido desde el invierno. «Los resultados de una campaña agrícola están condicionados por cómo concluyó el ciclo anterior. La temporada 2024-2025 fue sumamente compleja para Mendoza: registramos poblaciones elevadas del insecto y focos con daños visibles en los racimos. Aunque existe un Programa Nacional de Control de la polilla que depende de Senasa, el gobierno nacional no está aportando recursos financieros específicos para el combate a campo. Ante ese panorama, el punto de partida para el ciclo 2025-2026 era sumamente crítico. Tuvimos que realizar un trabajo operativo muy intenso y permanente desde el mes de agosto, cuando la plaga sale de su letargo invernal y comienza a activarse. Monitoreamos de manera ininterrumpida las cuatro generaciones de la polilla que atacan al cultivo en diferentes momentos del año», mencionó Asín de entrada.

«Afortunadamente, gracias a la celeridad de las tareas, cerramos la temporada sin registrar daños comerciales y logramos un descenso notorio del 70% en la población medida. Este retroceso representa un excelente punto de partida para la próxima campaña, ya que disminuye drásticamente el inóculo residual que quedará resguardado durante el invierno bajo la corteza de las plantas», añadió.

Inversión millonaria ante la falta de financiamiento nacional

La efectividad en el control de la plaga mantiene una relación directamente proporcional con el volumen de recursos volcados al territorio para subsidiar las herramientas de control de los productores. «A lo largo de la historia de este programa se demostró que los resultados sanitarios son lineales: cuando hay recursos económicos disponibles las poblaciones de la plaga bajan drásticamente; cuando el financiamiento es limitado, el insecto avanza. En esta última campaña, la provincia de Mendoza debió aportar en soledad cerca de 14 millones de dólares para sostener el esquema. Es una inversión de gran escala, equivalente a casi 20.000 millones de pesos, pero es el dinero que se necesita volcar al sector si queremos resultados consistentes. El sector productivo atraviesa un momento complejo de rentabilidad; si el Estado provincial no asumiera este costo, el productor tendría que elegir entre regar, podar o combatir la polilla», explicó Asín.

«Dejar los viñedos sin atender implicaría un crecimiento exponencial de la plaga y la pérdida de mercados de exportación. Es dinero que vuelve al circuito productivo. Si hacemos memoria, en las campañas de 2017 y 2018 se necesitaban 18 millones de dólares para coberturas similares, pero la quita de impuestos a la importación de insumos nos permitió eficientizar los costos en la actualidad»,

comentó al respecto.

El despliegue de la confusión sexual en los oasis

La estrategia de control coordinada por el Iscamen combinó métodos biológicos de avanzada con aplicaciones químicas selectivas, logrando coberturas récord en las principales zonas vitícolas de la provincia. La columna vertebral del operativo se asentó en la técnica de confusión sexual masiva, mediante la cual se cubrieron más de 50.000 hectáreas en los oasis productivos. Este método consiste en la colocación estratégica de difusores plásticos fijos que emiten de forma continua feromonas sintéticas idénticas a las producidas por las hembras de Lobesia botrana. Al saturar el ambiente con este aroma, se saturan los receptores de los machos, impidiendo el encuentro de los adultos y, por consiguiente, la cópula y la posterior ovoposición en los racimos.

Para potenciar el alcance del programa en zonas extensas, el organismo incorporó el uso de feromonas pulverizables de avanzada, complementando el tratamiento en otras 70.000 hectáreas adicionales. «Se trabajó fuertemente utilizando estas formulaciones líquidas pulverizables, una tecnología de última generación que agiliza de forma sustancial los tratamientos en grandes superficies», detalló el coordinador técnico Guillermo Asín.

Cabe aclarar que esta innovación permite aplicar la matriz de feromonas mediante maquinaria agrícola convencional o de forma aérea, optimizando los tiempos operativos en momentos críticos del ciclo de la vid.

Por otra parte, el blindaje sanitario de los cultivos se completó en los focos más vulnerables mediante el uso de agroquímicos selectivos. El esquema general se reforzó puntualmente en las zonas que históricamente registran una mayor presión biológica del insecto, recurriendo a insecticidas específicos de última generación, caracterizados por su bajo impacto ambiental y su nula toxicidad para la fauna útil, como las abejas o los predadores naturales de la plaga. En síntesis, la combinación armónica de difusores fijos, aplicaciones líquidas de feromonas y química dirigida no solo explica el éxito de la reducción poblacional obtenida, sino que establece un estándar de sustentabilidad internacional para la vitivinicultura de Mendoza.

Fin de ciclo: Poblaciones estables y blindadas hasta la primavera

Con los primeros fríos del otoño, el ciclo biológico del insecto se detiene de forma definitiva, lo que congela las estadísticas obtenidas y abre la ventana para la planificación del próximo año. «La campaña 2025-2026 ya se encuentra formalmente cerrada y los excelentes resultados obtenidos son inamovibles. Con la llegada del otoño y de manera definitiva hacia fines del mes de abril, la plaga deja de estar presente en los brotes y en los racimos. El insecto busca refugio para hibernar en estado de pupa debajo de la corteza de los troncos de la vid, suspendiendo toda su actividad metabólica y reproductiva hasta la próxima primavera. El éxito alcanzado en esta campaña demuestra que el trabajo sostenido es la única vía para erradicar la plaga», aseguró Asín en FM Vos 94.5.

«Si logramos mantener este nivel de presión y de inversión durante las próximas temporadas, los resultados serán definitivos. El esfuerzo coordinado entre las entidades productivas y el Ministerio de Producción de la provincia demostró que Mendoza tiene la capacidad técnica para defender su estatus sanitario, protegiendo el valor de la uva y la sustentabilidad de los productores», culminó.

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