La provincia de Mendoza es productora de frutos secos por excelencia. Aunque se trata de un sector con muchas posibilidades, los problemas macroeconómicos del país inciden sobre la mayoría de las producciones.
En ese sentido, se conoció que la nuez tuvo un récord de producción, mientras que la cosecha de almendra bajó visiblemente. El pistacho que se cultiva en la región se continúa posicionando como un producto con un enorme potencial para exportar. El ingeniero agrónomo Manuel Viera, coordinador de la Asociación de Frutos Secos, en diálogo con FM Vos 94.5 hizo un balance de la actividad.
«La cosecha de nuez ha batido un récord. La cantidad de superficies cultivadas sigue en aumento y alcanzó las 6500 hectáreas. El número se duplicó si se lo compara con los registros del 2010. No obstante, el sector no consigue una regularidad ni una producción óptima acorde al potencial que tiene», expresó Manuel Viera al principio del reportaje.
«En el 2022 la cosecha total de nuez en Argentina fue de 25 millones de kilos. La mitad la produjo Mendoza. En el 2023 la producción total cayó a 16 millones de kilos como consecuencia de las heladas. Este año tiene un registro promedio con 22 millones de kilos. Todavía estamos un 12 % por debajo del potencial productivo», anticipó.
Asimismo, comentó que la mayoría de las producciones tienen como destino final la exportación. «Desde hace dos décadas, el sector se viene perfilando hacia la exportación como un objetivo regular. Aunque las exportaciones venían en un franco ascenso, en los últimos tres o cuatro años hubo como una especie de estancamiento. Se logran exportar cerca de unos ocho millones de kilos por año. Hay que continuar potenciando al sector, porque así lo demanda el mercado externo», aseguró Viera.
«Cada vez el mundo consume más frutos secos. Siempre se suman nuevos países a los hábitos de alimentación saludables. Seguir creciendo en materia de exportación es uno de los grandes desafíos. El rol de la asociación es tratar de estandarizar las calidades en un nivel superior. Para poder competir con el resto de los mercados es fundamental aumentar los rendimientos por hectárea», sostuvo.
A su vez, planteó que otros de los productos de la región que tiene enorme potencial es el pistacho. «La oferta de este cultivo a nivel mundial no puede seguir el ritmo de la demanda. Por eso, es un producto que se paga a muy buen precio. En el mercado interno un kilo de pistacho con cascara puede valer hasta 20 mil pesos. En el mercado externo se paga cerca de 6 dólares. Se trata de un cultivo bastante rentable», diferenció.
«Por este motivo, en términos relativos, este cultivo viene creciendo mucho en la provincia de Mendoza. En el 2010 solamente había 32 hectáreas cultivadas y hoy hay cerca de 965 ocupadas para la producción de ese alimento. El ritmo de avance de las plantaciones es notable», añadió el referente del sector.
Más adelante, dijo que se debe continuar avanzado sobre el desarrollo productivo de la región. «Hoy no tenemos muchas certezas acerca de cuáles son las zonas con mayor potencialidad para la implantación del pistacho. Solamente tenemos el registro de las distintas experiencias de las superficies que alcanzaron una producción regular. En ese sentido, estamos investigando y recopilando información para instrumentar políticas que permitan orientar mejor al productor», subrayó
«El pistacho es muy demandante en cuanto a las condiciones del clima. Los inviernos deben ser extensos e intensos. Las temperaturas invernales más adecuadas se posicionan entre los cero y siete grados. Durante el invierno parece una planta dormida, pero en realidad está procesando reservas. Luego, en la época de primavera la planta necesita calor para poder brotar y florecer de forma pareja. Las zonas desérticas del planeta son una de las más favorecidas del planeta», agregó.
Por último, dijo que la provincia de Mendoza en los últimos años viene trabajando con diferentes programas para incentivar la producción de frutos secos. «Hasta los últimos meses del anterior gobierno funcionaron distintos programas para estimular la producción. Actualmente se están equilibrando las finanzas y se dieron de baja. No obstante, me parece que la política más sustentable es la promoción de la tecnificación del riego. La producción de esta clase de frutos depende mucho del agua. Tener una línea de apoyo como el Fondo de la Transformación es muy valiosa. Pienso que si el productor se puede acompañar técnicamente con mejoras en el sistema de riego es la mejor inversión que se puede hacer. Es preferible avanzar con ese tipo de inversiones antes que extender la cantidad de superficies implantadas. No sirve de mucho contar con nuevos cultivos si no tenemos la base del riego resuelta», completó.







