Desde el Departamento General de Irrigación aseguraron que los controles realizados tras las fuertes lluvias confirman que no hubo desbordes ni afectaciones en el complejo Sierra Pintada. Los cortes de agua potable están vinculados exclusivamente a la elevada turbidez.
Las intensas tormentas registradas durante el último fin de semana generaron preocupación en parte de la comunidad sanrafaelina a partir de la circulación de videos y versiones en cadenas de whatsapp y redes sociales que advertían sobre una posible contaminación del río Diamante, producto de las crecidas del arroyo de El Tigre y su cercanía con el complejo minero de uranio Sierra Pintada, donde también están alojados tambores de Dioxitek traídos desde Córdoba y que aún no han sido tratados. Frente a ese escenario, desde el Departamento General de Irrigación llevaron tranquilidad y remarcaron que no existe ningún riesgo para la calidad del agua, tras una serie de inspecciones y controles realizados antes y después de los eventos climáticos.
El director de Gestión Ambiental del Recurso Hídrico de Irrigación, ingeniero Fabio Lorenzo, explicó en exclusiva en diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que las lluvias provocaron aportes significativos de agua pluvial en la cuenca del arroyo de El Tigre, lo que es un fenómeno habitual ante este tipo de tormentas, pero subrayó que la situación estuvo permanentemente monitoreada. “No hay ningún, absolutamente ningún motivo para tener preocupación sobre la calidad del río”, afirmó de manera categórica.

El funcionario recordó que Irrigación había realizado una inspección en el complejo apenas dos días antes de las tormentas, donde se constató que los reservorios presentaban niveles muy bajos. “Habíamos corroborado justamente esa situación, que estaban con niveles de agua muy bajos, por lo tanto, cuando es el panorama, no hay prácticamente riesgo alguno”, señaló. Luego de las lluvias, se repitieron las inspecciones y, según indicó Lorenzo, “las inspecciones que se han realizado posteriormente muestran que no ha habido ninguna afectación de ningún reservorio, no han habido desbordes hacia el arroyo de El Tigre”.
En ese sentido, Lorenzo remarcó que la zona del complejo Sierra Pintada “está controlada” y que existe un seguimiento constante, especialmente en el área del río Diamante. “Es una de las principales acciones que lleva adelante el Departamento de Irrigación en materia ambiental”, explicó, al tiempo que recordó que desde hace años existen protocolos que se activan cada vez que se producen crecidas o aportes extraordinarios. “Cada vez que hay aportes o crecidas por el arroyo, se toman muestras para evaluar y corroborar que efectivamente no haya ningún tipo de afectación”, sostuvo.
Lorenzo destacó que los datos históricos obtenidos a lo largo del tiempo permiten llevar tranquilidad a la población. “Todos los datos históricos que tenemos hasta la fecha nos dan tranquilidad en ese sentido”, afirmó, y agregó que además de Irrigación intervienen otros organismos en los controles, como la Dirección de Protección Ambiental, la Dirección de Hidráulica y la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria. “No hay ningún tipo de situación que pueda resultar preocupante para la comunidad de San Rafael”, insistió.

Respecto a los cortes de agua potable registrados en la ciudad, el ingeniero aclaró que no están relacionados con contaminación, sino con la turbidez. “Los cortes de agua que están sufriendo los sanrafaelinos tienen que ver con la turbidez que trae el agua, que sigue siendo todavía muy grande y que imposibilita que las plantas potabilizadoras puedan trabajar normalmente”, explicó, y volvió a enfatizar: “No hay absolutamente nada que temer en relación a una posible contaminación del río”.
Durante la entrevista, Lorenzo también brindó detalles sobre los reservorios existentes dentro del complejo Sierra Pintada y su función dentro del proceso de remediación ambiental. Señaló que hay distintos tipos de reservorios, algunos de ellos construidos específicamente en el marco de ese proceso. Entre los más conocidos mencionó el dique DN89, un reservorio de gran tamaño, con una superficie cercana a las 5 hectáreas. “Está preparado para recibir las aguas de canteras una vez que sean tratadas y algunos líquidos que se van a obtener del tratamiento y la depuración de los tambores que están soterrados”, explicó.

Sobre ese dique, indicó que cuenta con múltiples sistemas de seguridad. “Tiene una doble membrana y un sistema para captación de pérdidas”, detalló, y remarcó que actualmente se encuentra “probablemente en los mínimos históricos, muy bajo, con una capacidad muy grande de contención”. Según Lorenzo, ese reservorio no recibe aportes directos más allá del agua de lluvia, por lo que “por más que llueva de una forma importante, no tiene posibilidades de crecer o desbordarse”.
Además del DN89, mencionó otros reservorios como el DN3B, que actualmente está vacío, y el denominado Dique Pulmón, de menor tamaño, que funciona como un reservorio intermedio. “Está en perfectas condiciones operativas, sin presentar ningún tipo de anomalías”, aseguró. También se refirió a las canteras, es decir, los huecos generados por la actividad minera cuando el complejo estaba en funcionamiento, hasta el año 1995. “Las canteras reciben aporte de agua de lluvia y, a veces, de agua de la propia napa, pero están todas con niveles bastante bajos”, explicó.
En ese punto, Lorenzo fue enfático al llevar tranquilidad: “Las canteras no se pueden romper, no se pueden desbordar en función de los niveles que nosotros vamos permanentemente contrastando”. Indicó que esos controles se realizan de manera conjunta con la Comisión Nacional de Energía Atómica, y que el objetivo es mantener siempre los niveles lo más bajos posibles para evitar cualquier tipo de riesgo ante precipitaciones intensas.

El director de Gestión Ambiental del Recurso Hídrico también aportó un dato clave sobre las condiciones climáticas de la región. “Estamos en una zona donde tenemos en promedio un nivel de evaporación de casi 1 metro de altura de agua por año, mientras que las precipitaciones rondan los 300 milímetros anuales”, explicó. “Cuando uno hace el balance, estamos en una zona donde siempre hay déficit, es decir, es mucho más lo que se evapora que lo que precipita”, añadió, lo que reduce aún más la posibilidad de desbordes.
Consultado sobre los plazos del proceso de remediación ambiental, Lorenzo aclaró que se trata de un trabajo de largo aliento y que se hace con fondos de la Nación, no provinciales. “Sería irresponsable si te dijera una fecha de finalización, es un proceso largo y que va a llevar varios años”, afirmó. No obstante, destacó que lo fundamental es que los trabajos continúen. “Lo importante es que los trabajos no sean interrumpidos y que los organismos cuenten con los fondos necesarios para poder avanzar”, señaló, al tiempo que reconoció que el avance puede resultar más lento de lo deseado, pero que “el proceso de remediación sigue en marcha”.
Finalmente, Lorenzo agradeció el espacio para informar y volvió a insistir en la necesidad de llevar tranquilidad a la población. “La gente tiene que saber que hay varios organismos que están trabajando en forma permanente”, expresó haciendo también referencia a la CNEA y la UNC, y explicó que se realizan tomas de muestras aguas arriba y aguas abajo del complejo, tanto de manera rutinaria como ante situaciones extraordinarias. “Si en algún momento hubiese alguna situación de alerta o alarma, son los organismos los que van a dar esa comunicación”, aseguró.

En ese marco, pidió no dejarse llevar por rumores. “No se asusten, no se dejen llevar por rumores falsos”, remarcó, y concluyó: “Lo único que queremos ahora es llevar tranquilidad y que la gente entienda que estos cortes de agua se producen por la enorme turbidez y no tienen nada que ver con una afectación cualitativa del río”.







