Durante varias horas, todo indicaba que se trataba de una tragedia doméstica. Un hombre de 46 años y sus dos hijos, de 10 y 4 años, habían sido hallados sin vida dentro de una vivienda de General Lagos, una localidad ubicada a pocos kilómetros de Rosario. La presencia de un brasero encendido y las características del lugar apuntaban inicialmente a una intoxicación accidental por monóxido de carbono.
Sin embargo, a medida que avanzó la investigación, comenzaron a aparecer elementos que cambiaron por completo el rumbo de la causa.
La principal prueba surgió dentro de la propia vivienda. Los investigadores encontraron una carta manuscrita atribuida al padre de los menores. El contenido del escrito, sumado a los resultados de las autopsias y de los peritajes realizados en la escena, llevó a la Fiscalía a descartar la hipótesis de un accidente y concluir que el hombre habría planificado la muerte de sus hijos antes de quitarse la vida.
El fiscal Franco Tassini, de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas, confirmó que la causa fue recaratulada como doble homicidio agravado seguido de suicidio.
Las autopsias determinaron que los dos niños fallecieron por intoxicación con monóxido de carbono y no presentaban lesiones ni signos de violencia física. Pero el dato clave apareció cuando los especialistas analizaron la habitación donde fueron encontrados los cuerpos.
Según la investigación, el ambiente había sido acondicionado para favorecer la acumulación del gas tóxico. Las ventanas y otras aberturas permanecían cerradas y, además, se detectaron modificaciones en los elementos utilizados para la combustión. De acuerdo con los peritos, esos cambios permitían generar monóxido de carbono de manera constante, sin producir llamas visibles que pudieran alertar sobre el peligro.
Para los investigadores, ese detalle resulta fundamental porque demuestra una preparación previa de la escena y aleja la posibilidad de una intoxicación accidental.
La alerta de la madre
El hallazgo de los cuerpos se produjo cerca del mediodía del lunes y tuvo origen en la preocupación de la madre de los menores.
Los chicos se encontraban pasando el fin de semana junto a su padre, pero la mujer llevaba horas sin poder comunicarse con ellos. Ante la falta de respuestas, decidió dar aviso a las autoridades.
La ubicación del teléfono celular de uno de los niños marcaba la vivienda de General Lagos. Con esa información, efectivos policiales se dirigieron hasta el domicilio e ingresaron al lugar junto a un familiar del hombre. Fue entonces cuando encontraron a las tres víctimas dentro de una de las habitaciones de la casa.
Lo que inicialmente parecía una tragedia vinculada a una falla doméstica comenzó a transformarse en un caso mucho más complejo a medida que se sumaban pruebas y testimonios.
Los antecedentes que investiga la Justicia
Con el correr de las horas también trascendió que existían antecedentes de violencia de género.
Según informaron las autoridades santafesinas, la madre de los niños había denunciado meses atrás al hombre por violencia económica, psicológica y simbólica. A raíz de esa presentación judicial se había dispuesto una restricción de acercamiento para proteger a la mujer.
No obstante, la medida no incluía a los hijos de la pareja, por lo que el régimen de visitas continuaba vigente.
Ese contexto forma parte ahora de la investigación y es analizado por los fiscales para reconstruir los hechos previos a la tragedia.
Mientras tanto, los peritos continúan examinando teléfonos celulares, computadoras y otros dispositivos electrónicos secuestrados en la vivienda. El objetivo es determinar si existen búsquedas, mensajes o registros que permitan conocer con mayor precisión cómo fue planificado el hecho.
La carta encontrada en la casa aparece hoy como una de las piezas centrales del expediente. Junto con las pericias y los resultados de las autopsias, permitió reconstruir una secuencia que transformó por completo la interpretación inicial del caso y convirtió lo que parecía una intoxicación accidental en una investigación por un doble crimen que conmociona a toda Santa Fe.







