El descubrimiento de restos óseos humanos en un terreno de Plaza Huincul, en la provincia de Neuquén, abrió una investigación judicial para determinar la identidad de la víctima y las circunstancias en las que se produjo la muerte. El hallazgo se registró durante la tarde del miércoles, cuando una persona realizaba tareas de limpieza y desmalezamiento en un predio ubicado en la zona alta del barrio Uno, cerca del sector conocido como el Mirador.
Tras el aviso al sistema de emergencias 911, efectivos de la Policía de Neuquén y representantes del Ministerio Público Fiscal se presentaron en el lugar para preservar la escena y comenzar con las primeras pericias. Desde ese momento, la causa quedó bajo la órbita de la fiscal Mayra Febrer, quien encabeza las actuaciones para esclarecer el caso.
La principal incógnita pasa por establecer quién era la persona hallada y cuánto tiempo llevaba fallecida. Los primeros análisis indicaron que los restos se encontraban en un avanzado estado de descomposición, por lo que será necesario realizar estudios especializados para obtener mayores precisiones.
La investigación avanza con cautela
Las autoridades remarcaron que todavía es prematuro determinar si se trató de una muerte violenta. En ese sentido, el fiscal Gastón Liotard señaló que no existen elementos suficientes para afirmar que hubo un crimen y pidió esperar los resultados de los análisis forenses.
Los restos serán trasladados a un gabinete especializado de la ciudad de Neuquén, donde se intentará establecer datos básicos como el sexo de la víctima, la posible existencia de lesiones óseas, fracturas, prótesis o cualquier otro elemento que permita avanzar en la identificación.
En caso de que los estudios provinciales no arrojen resultados concluyentes, las muestras podrían ser enviadas al gabinete forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en Buenos Aires. Allí se realizarían análisis genéticos que permitan cotejar los restos con posibles familiares o personas desaparecidas.
Por el momento, la investigación se desarrolla bajo estricta reserva para evitar filtraciones que puedan entorpecer el trabajo de los peritos y de la fiscalía. Los resultados de los estudios serán determinantes para establecer si se trata de un hecho reciente o de una muerte ocurrida hace varios años y, eventualmente, para reconstruir la historia detrás del hallazgo.







