Hoy se conmemoran 63 años del fallecimiento del Dr. Teodoro J. Schestakow y por ello, desde la Cooperadora del hospital que lleva su nombre, quisieron recordarlo y poner en valor la labor que lleva adelante todo el personal del principal nosocomio con el que cuenta San Rafael y el Sur mendocino.
Al respecto, la señora Dolly de Temporín, quien está al frente de la Cooperadora desde hace más de 20 años, recordó que “él llegó a San Rafael el 10 de octubre de 1896. Lo trajo Rodolfo Iselín en aquella época para que estuviera en la Colonia Francesa. En 1936 le regalaron un auto, que él no quería recibir, aunque finalmente lo convencieron ya que le servía para visitar a más pacientes. En 1941 el doctor Segura le pone su nombre al hospital y en 1953 se coloca el busto que está en el playón. Finalmente el 29 de mayo de 1958, a los 94 años, falleció”.
Agregó que “él vivió también tiempos difíciles ya que por cuestiones internas que había en ese momento en el hospital, él jamás pudo entrar al mismo. Los médicos que estaban a cargo del nosocomio en ese momento argumentaban que no tenía revalidado su título, por lo que nunca trabajó en el hospital”.
En relación a las actividades de la Cooperadora, comentó que “actualmente estamos más que nada acompañando y ayudando en lo que podemos, ya que somos todas mujeres grandes. Seguimos recibiendo muchas donaciones que siempre son entregadas al hospital. Ayudamos a los recién nacidos y en todo lo que nos permite hacer esta pandemia”.
Para concluir, Dolly expresó que “quiero poner en valor principalmente a todos los médicos, enfermeros, personal de limpieza, administrativos, en fin, a todo el personal de salud en general, que está llevando adelante esta situación de pandemia, que no descansa, que hace todo un esfuerzo sobrehumano. Por eso, también a la gente que se cuide, que ayudemos no haciendo cosas que perjudican el sistema de salud y que recaen en las manos de toda esta gente, digna de admiración”, resaltó.
Vale recordar que la Cooperadora del hospital Schestakow fue creada el 7 de noviembre de 1955 por un grupo de mujeres preocupadas por la epidemia de parálisis infantil que por ese tiempo azotó nuestra zona y desde ese momento viene ayudando al sector necesitado del hospital público más grande del Sur mendocino.







