Padre José Ceschi
Alguien dijo con razón: «Las aguas de todos los ríos terminan en el mar porque el nivel del mar está por debajo del nivel de todos los ríos».
Este pensamiento que viene de oriente nos ayuda a ubicar la virtud de la humildad en uno de sus aspectos, quizás el más impactante. Pero existen otros, que conviene destacar. En una de sus interesantes notas («La inconformidad y la humildad») Zenaida Baccardí de Argamasilla nos ayuda en la tarea cuando escribe:
«La humildad está en el corazón, siempre detrás de los demás… tan recubierta que apenas reparamos en ella.
El humilde no es un inservible, ni un opacado, ni una sombra: es botón de rosa que cabe en el hueco de la mano, pero que todo lo perfuma. El humilde, por más pequeño que parezca, lleva un potencial espiritual enorme que lo hace fuerte. Es la fuerza que el orgulloso no perdona. El humilde sólo necesita un alero para proyectarse y una ramita para empezar a florecer. El orgulloso, en cambio, abriga sueños enormes, concebidos sin alas de Dios, quiere puestos importantes, reñidos muchas veces con su capacidad y sus merecimientos.
Mientras la vanidad se tambalea, la humildad deja sensación de equilibrio. La humildad habla como queriendo ocultar el talento, pero se le sale la luz. La vanidad, por el contrario, habla para deslumbrar a todo el mundo y en el fondo se refleja la sombra.
La humildad es invisible y pura; el hombre apenas la capta y Dios apenas le quita los ojos de encima.
Somos realmente infantiles queriéndonos hacer gigantes con cualquier chispita de sabiduría que la mano de Dios deja caer sobre nosotros; nos sentimos importantes con cualquier poquito de vanidad. Perdemos la dimensión de las cosas, medimos mal nuestros talentos, estamos inconformes pensando que no tenemos todo lo que merecemos o creyendo que merecemos más que nadie.
Abre tus ojos a tiempo, sitúate donde debes estar y, cuando mires al cielo, piensa cuánto te falta por subir…».
¿Recuerda lo de Antonio Porchia? «Si no miras hacia arriba, te creerás el punto más alto».
¡Hasta el domingo!







