El economista José Vargas analizó la compleja realidad económica del país, marcada por una inflación que muestra algunos signos de desaceleración pero con rubros críticos en alza, un consumo que no toca piso y un mercado cambiario que, según su visión, acumula una presión que estallará hacia fines de año. «El argentino busca el dólar como refugio a largo plazo porque sabe que, cuando se reacomoda, pega saltos importantes», indicó.
A pesar de las expectativas de una cifra menor para el mes de abril, Vargas puso el foco en la composición del índice y en los factores que hoy contienen los precios a costa de la actividad económica. «Abril se presenta un poco más calmo que marzo. En Mendoza proyectamos entre un 2,6% y un 2,7%, una pequeña desaceleración. Sin embargo, rubros sensibles como alimentos, tarifas, comunicaciones y medicamentos siguen su carrera ascendente», dijo en diálogo con FM Vos 94.5.
«Lo que hoy evita que el nivel de precios sea mayor son dos cosas. Un tipo de cambio muy quieto que el gobierno usa como ancla antiinflacionaria y un consumo minorista que no logra repuntar. Llevamos prácticamente un año de caída consecutiva del consumo, y eso le pone un techo forzado a los precios», analizó.
El círculo vicioso del ajuste y la recaudación
La estrategia oficial de priorizar el equilibrio fiscal se enfrenta al desafío de una economía que se achica, reduciendo los ingresos del Estado y obligando a profundizar los recortes. «Es una situación compleja. Al caer la recaudación por la recesión, la presión sobre el gasto público es mayor para mantener las cuentas equilibradas. Esto termina siendo un problema porque el humor social ha empezado a mostrar una situación muy compleja, como vimos con el conflicto universitario», ejemplificó el economista.
«Si el gobierno profundiza el ajuste sin un programa estructural, a mediano plazo puede tener problemas serios, especialmente considerando que el año que viene hay elecciones y las variables de la microeconomía son las más castigadas», agregó.

La paradoja del ahorro: ¿Por qué seguir apostando al dólar?
A pesar de que el dólar ha perdido terreno frente a la inflación en el transcurso del año y existen instrumentos financieros con rendimientos inmediatos superiores, el ahorro en moneda extranjera se mantiene como la opción predilecta de los argentinos. Esta conducta, que parece desafiar la lógica financiera de corto plazo, encuentra su explicación en la memoria histórica y la búsqueda de previsibilidad.
Para el economista José Vargas, la clave reside en la distinción entre refugio y rentabilidad. «El asalariado medio no busca tener rentabilidad diaria con el dólar; lo que busca es un refugio a mediano y largo plazo. Hoy ve un dólar barato, que incluso baja mientras todos los demás bienes de la economía suben de precio», expuso.
Bajo esta óptica, el ahorrista actúa de manera racional al adquirir el activo que hoy está subvaluado, con la certeza de que, tarde o temprano, su precio se ajustará a la realidad del mercado.
Esta estrategia defensiva se sustenta en la previsión de cimbronazos en el horizonte cercano. Según el análisis del experto, el valor actual de la divisa es artificial debido a factores estacionales y regulatorios. «El dólar está atrasado. El gobierno lo mantiene bajo por la liquidación de la cosecha gruesa y la vigencia de los cepos, pero cuando se tenga que reacomodar —posiblemente hacia fines de año o el próximo, sumado al ruido político electoral— vamos a tener ruidos cambiarios importantes», anticipó.
De hecho, el especialista recordó que las expectativas del mercado ya proyectan un valor cercano a los $1.700 para el mes de diciembre, validando la postura de quienes eligen «el colchón» como salvaguarda ante la inestabilidad.
Reservas y la falta de confianza externa
Vargas también desmitificó la recuperación de las arcas del Banco Central, señalando que la solvencia real de la institución todavía está lejos de ser óptima. «El Banco Central compra dólares de manera sostenida, pero es para que el Tesoro haga frente a sus compromisos de deuda. Las reservas netas siguen siendo negativas y ese es un problema que los mercados internacionales ven con lupa», sostuvo.
«Argentina sigue sin acceso al crédito internacional por falta de confianza y credibilidad. El ruido político, como lo ocurrido con la Jefatura de Gabinete, le quita aún más margen de maniobra al gobierno», añadió.
Alternativas para el pequeño ahorrista
Para quienes buscan hacer rendir su dinero en el corto plazo antes de que se produzca el esperado salto cambiario, el economista identificó opciones dentro de un mercado de tasas deprimidas. «Por los próximos 7 u 8 meses, es probable que el dólar siga relativamente quieto. Para el que busca algo conservador, hay bancos que han mejorado sus tasas de plazo fijo y billeteras virtuales que ofrecen tasas interesantes con liquidez inmediata», señaló Vargas.
«También existen fondos comunes de inversión, aunque hoy nada le gana considerablemente a la inflación promedio. Son opciones para mitigar la pérdida de poder adquisitivo mientras se espera el reacomodamiento del mercado», completó su análisis.







