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Integración para no desaparecer: economista destaca que el sistema cooperativo es la clave para sostener la vitivinicultura mendocina

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En un escenario de retracción del consumo y achicamiento de la superficie cultivada, el sistema cooperativo emerge como el principal sostén de la vitivinicultura mendocina. Daniel Rada, economista especializado en el sector, analiza por qué la integración es la respuesta ante la pérdida de rentabilidad. Según su visión, mientras las unidades individuales de menos de cinco hectáreas desaparecen, el esquema asociativo logra defender el 12,5% del Producto Bruto Geográfico de Mendoza, asegurando mercado y financiamiento allí donde el sector privado se retrae.

El peso del cooperativismo en la economía mendocina

La vitivinicultura sigue siendo el motor de la provincia, pero su estructura está mutando. En ese sentido, Rada destacó que el cooperativismo no es solo una tradición romántica, sino una necesidad técnica y financiera para evitar la desaparición de miles de actores. «Lamentablemente, vemos una industria que se viene contrayendo en superficie y consumo. Sin embargo, sistemas integrados como el cooperativo logran mantener e incluso crecer en su participación. Esto se asocia a las economías de escala: el pequeño productor, si actúa de manera individual, no accede a asistencia tecnológica ni a las reinversiones necesarias», indicó en FM Vos 94.5.

«Hoy la vitivinicultura representa el 12,5% del Producto Bruto Geográfico (PBG) de Mendoza; y dentro de eso, el sector cooperativo aporta cerca de un 3,5% del total provincial. Parece poco, pero es muchísimo: hablamos de 5.000 productores y 31 cooperativas elaboradoras que encuentran en la integración su única vía de salida», destacó el economista.

Diferencias entre el mercado abierto y el sistema integrado

Mientras los productores independientes reclaman precios que no cubren los costos de producción —con ofertas de $200 por kilo de uva frente a costos de $400—, el socio de la cooperativa cuenta con una red de contención que marca una distancia sideral respecto al mercado tradicional. «El encadenamiento es mucho más beneficioso para el productor cooperativizado por tres razones clave. Primero, tiene colocada sí o sí la uva; hoy muchos independientes piensan en no cosechar porque no tienen a quién venderle. Segundo, tiene provisión financiera asegurada: hay productores que denuncian que aún no cobran la cosecha del año pasado, mientras que en el cooperativismo se financia adecuadamente al primario. Y tercero, tienen asegurada la colocación de ese vino a través de Fecovita, que representa el 27% de todo el mercado argentino de vino fraccionado», expuso Rada.

La vitivinicultura sigue siendo el motor de la provincia, pero su estructura está mutando

Radiografía de un sector con números en rojo

Aunque el «semáforo» de las economías regionales marca una crisis sostenida desde hace ocho años, Rada advirtió que el análisis macro suele ocultar matices sobre qué productos y esquemas siguen siendo viables. Según su visión, la clave está en identificar los focos de resistencia.

Uno de los puntos críticos es la vulnerabilidad de la escala. «No a todos les va mal, pero los más vulnerables son siempre los de pequeña escala; sea el productor, el elaborador o el fraccionador. La falta de volumen se convierte en la principal barrera para absorber los costos fijos y acceder a nuevos mercados», analizó el especialista.

A esto se suma un fenómeno de consumo selectivo. «Cuando miramos por qué cae el consumo interno, encontramos que el vino en cartón es el más golpeado. En cambio, la botella se viene sosteniendo en el tiempo. Hay que dejar de hablar de promedios para entender dónde están las oportunidades», señaló, sugiriendo que la caída del mercado interno no afecta de la misma manera a todos los segmentos.

«El cooperativismo permite que el productor se mantenga en el tiempo ante una disminución de hectáreas que afecta, de manera casi exclusiva, a las fincas de menos de cinco hectáreas que no se encuentran integradas a un sistema mayor», agregó.

La incertidumbre sobre Fecovita

Respecto a la situación judicial que atraviesa la Federación de Cooperativas Vitivinícolas (Fecovita), Rada puso el foco en el impacto sistémico que tendría cualquier desestabilización de la entidad. «La importancia de Fecovita dentro del mercado es central; es la vía de salida de 31 cooperativas y 5.000 productores. Por su peso en el mercado interno y su rol social, sería realmente preocupante si la institución tambaleara. Es la garantía de supervivencia para la mitad de los productores de uva de Mendoza», aseguró al cierre de la comunicación.

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