Hace unos meses, a raíz del reclamo de una persona damnificada por el llamado Caso Coppola de los años noventa, se dio en la Argentina el debate de lo que en el mundo se llama el derecho al olvido: básicamente, la posibilidad de que cualquier ciudadano pueda solicitar la supresión en internet de datos personales, toda vez que estos ya no sean necesarios para la finalidad con la que fueron recogidos (que en el caso mencionado era informar).
En línea con este tema NordVPN, una de las empresas líderes en servicio VPN y bloqueador de malware, encargó una encuesta a pequeña escala (la muestra sólo incluye a 3.000 entrevistados de Australia, el Reino Unido y Canadá) para indagar sobre la opinión que de este tema tienen los ciudadanos de a pie, es decir, aquellos que no tienen un caso judicial en el que esté tan claramente expuesta la necesidad de poder contar con este derecho.
El estudio mostró que a la mayoría de los encuestados les preocupa, más que cualquier otra cosa, que su información bancaria esté en internet y desearían poder borrarla. Así lo manifestó el 59,5% de los canadienses, el 55,7% de los australianos y el 52,1% de los británicos. En cuanto a lo que más les preocupa, la filtración de este tipo de información financiera estuvo también en el podio y representó el mayor porcentaje de preocupación en estos países (82,9% en Canadá, 79,1% en el Reino Unido y 75,2% en Australia).
Los datos de la encuesta de NordVPN, que se titula “¿Te borrarías de internet?”, sugiere que la primera preocupación para la mayoría de las personas que usan Internet es de orden práctico: el miedo a las pérdidas financieras. Esto tiene mucho más sentido hoy que hace algunos años, después de que la pandemia obligara a muchísima gente a volcarse al comercio electrónico. Hoy casi todos los usuarios de internet ya han comprado algo (en Amazon para los tres países mencionados; Mercado Libre para la Argentina), han pagado suscripciones online (como Netflix, Disney+ o Spotify) o abonaron facturas por homebanking. La sensación de que toda esa información está hoy más expuesta que nunca es real.
Aunque hacer pagos online es ahora una parte casi universal del uso de internet, los datos de NordVPN muestran que tener una foto colgada en la web que sea vergonzosa o personalmente comprometedora no es una experiencia tan omnipresente. En otras palabras, no existe una foto lo suficientemente problemática que supere los temores a las consecuencias del fraude o el ciberdelito.
Sin embargo, que este tipo de imágenes continúen dando vueltas no es un tema menor para una parte importante de los encuestados. De hecho, fue la segunda preocupación de todos ellos: el 38,4% de los encuestados canadienses, por ejemplo, desearía poder eliminar de internet las fotos y videos poco halagadores que hay dando vueltas por ahí de su persona, y lo mismo opina el 37,7% de los australianos y el 36% de los británicos.
Pero el dato más preocupante vino de la mano de la última pregunta de la encuesta. A todos ellos se les preguntó si sabían cómo eliminar su información personal de internet. En su respuesta está, para NordVPN, el corazón del asunto: el 47,3% de los australianos, el 46% de los británicos y el 44,4% de los canadienses afirmó simplemente no saber cómo hacerlo. Llevemos esta pregunta hasta sus últimas consecuencias: si las personas no saben cómo eliminar esa información, ¿cómo harán para controlar su presencia en internet?
Quizás en Argentina, a raíz de lo ocurrido con el caso judicial que citamos al principio y el debate que inspiró, sea momento de empezar a abordar esta cuestión -qué queremos que sea público, qué podemos borrar y cómo podemos hacer para limitar la información que las empresas tienen de nosotros- y ensanchemos esa discusión, acotada a los medios de comunicación, a un espectro mucho más amplio que nos involucre a todos.







