Jubilados, otra vez depredados, otra vez los políticos ensañados con uno de los sectores más vulnerables de la sociedad y comunicándoselo a fin de año así duele más. Hace un año le prometieron un 20%, dijeron “….apenas asuma el gobierno les aumento….” y esa fue la primer mentira sobre el sector, luego todo un año con pandemia y cuarentena esperando algo de justicia y… nada!!
En el medio, la mayoría de los políticos hablando del “gasto” que representan las jubilaciones olvidándose que trabajaron toda la vida y aportaron sin falta de ningún mes confiando en que cuando llegue el momento de jubilarse pueda pasar un tiempo en tranquilidad merecida.
Con esta reforma previsional habrá un recorte para la masa pasiva de $ 1.000 millones según dicen y uno se pregunta adónde irá ese dinero y está claro donde irá, a las arcas nacionales en un año electoral. Al mismo lugar donde irá lo que se recaude del impuesto a la riqueza que se aprobó hace un par de meses, al mismo lugar que irán los recortes que se le hicieron a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y lo que se recorte a cuanta intendencia o gobernación que no sea del partido político oficialista. En estos tiempos en que los jubilados y los trabajadores son más estrujados, la mayoría de los políticos “juegan” a hacer política continuamente mientras la grandeza de la patria cruje y cae en pedazos.
Gran parte de la clase pasiva vive debajo de la línea de la pobreza y muchos de ellos en la indigencia y cuando se les da una mejora es a expensas de los que todavía no cruzaron ese umbral.
¿Cuándo será el día que los gobernantes se pongan a trabajar en beneficio del país tratando de generar condiciones para que haya inversión genuina que ponga en movimiento el andamiaje industrial a pleno y se logre el bienestar de los que todavía trabajan y que integren a los desempleados (cuyo porcentaje es cada vez mayor)? Y de esa manera los jubilados puedan cobrar lo que se merecen.
Es indignante e inhumano el trato hacia los pasivos, se debería obligar a la clase política a recibir lecciones cívicas para que no discriminen más a los abuelos.
por Enrique Mario Barrera







