El cierre de la histórica fábrica de cubiertas “Fate” ha sido, sin dudas, una de las noticias más trascendentes de la semana, no solo por los casi 1.000 trabajadores que “quedaron en la calle” sino porque resultó un caso emblema para exponer las consecuencias que genera la apertura indiscriminada de la importación.
La política económica y comercial dispuesta por el Gobierno de Javier Milei dio lugar al ingreso de múltiples productos del exterior, cuyos precios – indistintamente de la calidad – son menores a los fabricados en nuestro país. El caso de las cubiertas para vehículos provocó un aluvión de stock de productos chinos y de otros orígenes, que pusieron en jaque a empresas del mismo rubro con asiento en Argentina.
El caso de Fate vislumbra cómo la apertura indiscriminada de la importación es una sentencia de muerte para la industria argentina, pues se genera una competencia absolutamente desigual, respecto a lo que implica sostener un rubro en nuestro país contra los contenedores que llegan desde afuera.
Detrás del precio de un producto nacional hay sueldos de trabajadores abocados a la fabricación del mismo, mantenimiento del establecimiento donde se produce, servicios, impuestos, entre muchos más costos. Todo esto contra bienes que, a pesar de su dudosa calidad, ingresan al mercado con precios mucho más baratos, lo que resulta una opción más que válida para los consumidores en épocas de crisis.
“Hoy es más caro hacer el neumático que el precio al que se vende al público”, aseguraron desde Fate, en medio de la fuerte repercusión que causó el cierre de la única planta argentina fabricante de neumáticos, luego de 80 años de actividad.
En concreto, una cubierta china medida estándar (rodado 14) cuesta hoy poco más de 99.000 pesos, contra $130.000 de una Fate. “El precio del producto argentino está al costo, sin margen de ganancia para el fabricante”, sostuvo un informe revelado por el sitio Infobae.
Pero la decisión de la familia Madanes Quintanilla de bajar las persianas de Fate no solo responde a las consecuencias de la apertura de importaciones, también a otra problemática constante y sostenida que vienen enfrentando múltiples empresas argentinas: la presión sindical.
Según sostuvieron desde la firma productora de neumáticos, la lucha contra el aparato gremial también influyó en la decisión de cerrar, lo que expone a un sistema muchas veces extorsivo, lejos de su propósito que es la defensa de los trabajadores ante eventuales injusticias patronales.







