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Bomba de tiempo en Sierra Pintada: alertan que el riesgo radiactivo sigue intacto y que al Gobierno no le importa la salud de las personas

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El reconocido biólogo y referente de la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM) Raúl Montenegro cuestionó con dureza la falta de fondos presupuestarios para sanear los pasivos ambientales en el complejo minero de San Rafael. Advirtió que el riesgo del «cóctel» de materiales depositados no disminuye con el tiempo y calificó la política ambiental y energética del Gobierno nacional de Javier Milei como un «caos absoluto» guiado únicamente por la necesidad de recaudar divisas.

Montenegro es un biólogo ambientalista y activista argentino. Fue distinguido en 1998 con el Premio un Futuro No Nuclear en la categoría «Educación», y en 2004, con un Premio Nobel Alternativo. Para el especialista, postergar las obras de remediación bajo el argumento de transferir los fondos de $600 millones para el próximo ejercicio presupuestario representa un grave error conceptual respecto a la naturaleza y el comportamiento de los residuos nucleares. «En una mina donde se han ido acumulando estos pasivos, el peligro sigue estando y no va a haber cambios. Hay que recordarle a la gente que en las minas de uranio no hay solamente uranio; existe todo un cóctel de materiales radiactivos con sus tres radioisótopos y todas sus ‘hijas’ radiactivas, como el Radio 226 o el Polonio 210», advirtió de entrada.

Raúl Montenegro

«Muchos de estos componentes tienen vidas medias muy largas. Esto significa que el paso del tiempo prácticamente no incide sobre la peligrosidad de los materiales. El riesgo sigue siendo exactamente el mismo, no cambia», aseveró.

El pasivo importado desde Córdoba

El especialista recordó que la situación de San Rafael reviste una complejidad aún mayor que la de otros yacimientos del país, debido al traslado de residuos efluentes de procesos industriales ajenos a la geografía mendocina. «En Sierra Pintada no solamente se debe remediar lo producido por la propia mina de uranio local. Allí también están depositados todos los tambores con residuos radiactivos que en su momento se enviaron desde Córdoba, procedentes de la planta de Dioxitek, en una operación totalmente irregular que nosotros denunciamos ante la Justicia Federal», subrayó.

«Por ende, hoy el peligro latente en el sitio es doble. Abarca los pasivos propios de la actividad minera histórica de San Rafael y la totalidad de esos tambores cuya remediación ya había comenzado pero ahora queda suspendida», expresó con total claridad.

El reconocido biólogo y referente de la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM) Raúl Montenegro cuestionó con dureza la falta de fondos presupuestarios para sanear los pasivos ambientales

Las dos realidades de la minería de uranio en Argentina

El mapa del desarrollo nuclear en el país exhibe una marcada disparidad de criterios según la región geográfica donde se posa la mirada oficial. Mientras que en los escritorios gubernamentales se aceleran las autorizaciones para abrir nuevos frentes de explotación en el sur, las deudas ambientales históricas en el oeste permanecen en un limbo presupuestario.

El escenario actual del uranio muestra una profunda contradicción entre el freno a los saneamientos ambientales y el impulso a nuevos proyectos extractivos en la Patagonia. Respecto al avance en el sur, la reciente aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para el desarrollo del proyecto uranífero «Cerro Solo», en la provincia de Chubut, dejó en evidencia el marcado interés de la administración nacional por reactivar el sector extractivo a gran escala.

En contraposición a la celeridad patagónica, el complejo de Sierra Pintada en San Rafael mantiene sus partidas financieras completamente paralizadas, ignorando que existe una orden judicial firme de la Justicia Federal que condiciona cualquier tipo de actividad o reactivación futura al saneamiento definitivo de los pasivos existentes.

Más allá de las decisiones presupuestarias o los decretos oficiales, el biólogo advirtió que toda la actividad choca con un límite civil insoslayable: la falta de licencia social. «En todos los sitios donde hay yacimientos nuevos o minas que operaron, hay una oposición total de las comunidades. En ningún lado las personas están contentas con la explotación de uranio; es una actividad que no tiene la más mínima licencia social», señaló Montenegro, remarcando que el rechazo territorial de los vecinos se mantiene como el principal factor de resistencia frente a las ambiciones mineras del Estado.

Una encrucijada judicial y soberana

En otro tramo de la entrevista que brindó a FM Vos 94.5, el Premio Nobel Alternativo enfatizó que la parálisis presupuestaria choca de frente con resoluciones judiciales firmes y con negociaciones internacionales que comprometen activos estratégicos del sector nuclear argentino. «Estamos ante una situación casi surrealista. Existe una decisión judicial firme de la Justicia Federal que establece con claridad que, mientras no esté completada la remediación en San Rafael, no se puede iniciar ningún tipo de diálogo, proyecto o eventual reinicio de la explotación. Sin embargo, observamos un caos absoluto en las decisiones del Gobierno de Javier Milei. Por un lado, se suspenden los fondos para sanear el daño existente y, por el otro, se entablan negociaciones con Estados Unidos vinculadas al uranio y a la privatización de centros nucleares. Es intentar ofrecer las ‘joyas de la abuela’ mientras se prolonga el desmanejo en el territorio», declaró.

«La remediación es un síntoma de sensatez»

Finalmente, Montenegro analizó las prioridades del rumbo político actual, señalando que la falta de inversión en las minas de San Rafael o de Los Gigantes (Córdoba) evidencia un desinterés estructural por la agenda ambiental. «La remediación de una mina de uranio es un síntoma de sensatez en cualquier gobierno del mundo. Sierra Pintada es la muestra gráfica de cómo no tiene que manejarse jamás un yacimiento; lo mínimo y más lógico que uno espera es que el Estado proceda a reparar los daños producidos de forma tan torpe», manifestó.

«La señal que nos da el Gobierno nacional es muy clara. No le interesa en lo más mínimo aquello que pueda dañar al ambiente o a la salud de las personas. Lo único visible que importa es obtener dólares frescos de donde sea, vender lo que se pueda vender y que después pase lo que tenga que pasar. Atravesamos épocas muy oscuras», declaró al finalizar la conversación.

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