La última devaluación que instrumentó el gobierno nacional de más del 22 % provocó un descalabro total en los precios de los insumos y alimentos. Productos esenciales como el pan, la leche y la carne registraron fuertes subas. En este último caso, se observaron alzas que rondaron entre el 40 y 60%. En rigor de estos aumentos, se contrajo la demanda y en las últimas horas el valor de la carne retrocedió un 10%.
Sergio Pedace, vicepresidente de la Cámara de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), analizó ante los micrófonos de FM Vos 4.5 las variables de este mercado.
«La realidad es que desde el año pasado veníamos con el precio muy bajo en lo que refiere a la hacienda. Su valor era uno de los más baratos del mercado. Factores climáticos como la sequía adelantaron los procesos y los novillos salieron a la oferta antes de tiempo. Desde el sector, advertimos que todas estas cuestiones iban a repercutir en el futuro y que iban a faltar kilos de carne. Finalmente el mercado se recompuso, pero lo hizo muy abruptamente y después de tantos meses sin registrar subas se dieron estos aumentos que impactaron muy fuerte en el bolsillo de los ciudadanos», explicó minuciosamente Sergio Pedace al comienzo de la nota.
«Como consecuencia de todo esto, durante esta última semana retrocedió el consumo y por ende se retrotrajeron un poco los valores. El mercado de la carne se rige por la oferta y la demanda, no hay nada que lo regule. No obstante, con la nueva cotización del dólar maíz se activó la cadena y se recompuso en ese momento un 20% en cuanto a su precio. Por la devaluación que se dio tras las PASO y ante la expectativa de exportación y de un dólar libre, se llegó a esta alza», completó.
Después, comentó cómo el gobierno interviene en el mercado para que de cierto modo no se disparen tanto los precios. «Durante esta última semana el gobierno ejerció mucha presión sobre los exportadores para que empiecen a vender menos. También se buscó arreglar con los consignatarios con el fin de que el precio de la carne se estabilice. De todas formas, como los consumidores dejaron de comprar se puede decir que el valor se normalizó», analizó Pedace.
Luego, detalló qué se espera de cara al futuro en relación al valor de ese producto. «Cuando sube el precio de la carne vacuna lo hace en todas sus categorías. Por ejemplo, la vaca flaca que la están exportando a China está bastante cara y eso empuja a las demás. Nosotros ya lo habíamos dicho, que para septiembre u octubre el valor de ese alimento iba a pegar un salto grande. Ahora bien, esto sucedió antes y se reguló. Llegamos a un piso, y creo se alcanzó el techo, aunque si faltara un poquito de oferta de carne podría volver a subir. Se estima que dentro de un mes podría faltar, hoy estamos abastecidos», argumentó el vicepresidente de la Cámara de Matarifes y Abastecedores.
«Las variables que influyen son varias, la exportación y el dólar son algunas de ellas. También, la demanda por parte de los consumidores afecta al sector. En julio estábamos en 52 kilos per cápita y hace unos años atrás en 42, esto era porque el precio era muy barato. Hoy la gente elige pollo o cerdo antes que carne vacuna. Son muchos los factores que repercuten en los valores y la venta final del producto. Hay que esperar y ver cómo sigue el mercado interno, pero la verdad que el futuro en la Argentina es siempre incierto, Nunca se sabe a ciencia cierta qué va a pasar mañana», fundamentó el representante de CAMyA.
A su vez, opinó sobre la decisión del gobierno nacional de ejercer presión y advertir sobre la suspensión de algunas exportaciones del sector para que baje el precio de la carne en el mercado interno. «El gobierno solamente habla con los exportadores, porque son ellos quienes ponen el techo, ya que cobran en dólares. Entonces, le dan un muy bajo porcentaje de cortes baratos que son los que se venden en las grandes cadenas de supermercados. Con este tipo de medidas, la gente humilde es la que más se perjudica porque no tiene acceso a esta clase de precios. Es muy grave que te amenacen con cerrar la exportación cuando hay gente que tiene empresas y fábricas con empleados, por eso tratan de llegar a un arreglo”, manifestó.
Para terminar, reflexionó acerca de si con un nuevo gobierno podría abrirse un nuevo paradigma en el mercado que lleve mayor tranquilidad a ese sector. «Estamos esperando vientos de cambios, porque realmente con esta presión impositiva y burocracia para vender un kilo de carne tenés que ser contador. Así es imposible, en ese sentido es la única actividad que está tan regulada, para comprar un novillo se precisa de una matrícula en contraposición de otros alimentos que para adquirirlos y venderlos no necesitás nada. Hay cuestiones impositivas que se tienen que eliminar, hay que trabajar sobre esto. Todo este tipo de modificaciones van a ser positivas a largo plazo», cerró.







