En el Complejo Penitenciario de San Rafael, la música se ha convertido en una herramienta de aprendizaje, expresión y transformación. A través del taller «La Música y Yo», personas privadas de libertad desarrollan proyectos de investigación, comunicación y producción de contenidos que les permiten incorporar nuevas habilidades mientras amplían sus horizontes culturales.
La iniciativa se desarrolla en el CEBJA 3-123 y cuenta con la participación de internos alojados tanto en el Complejo Penitenciario de Alojamiento Permanente San Rafael como en el Centro de Alojamiento Permanente El Cerrito. Desde su puesta en marcha, el espacio ha logrado consolidarse como una propuesta educativa que combina arte, cultura y formación integral.
Uno de los proyectos más destacados surgidos del taller fue la producción de un podcast dedicado a la emblemática banda de rock nacional La Renga. Durante varios meses, los participantes investigaron la historia del grupo, analizaron su trayectoria artística y elaboraron una entrevista que tuvo como protagonista a Manuel Varela, integrante histórico de la banda.

La experiencia implicó un trabajo que fue mucho más allá de lo musical. Los participantes debieron buscar información, analizar fuentes, redactar contenidos, organizar preguntas, desarrollar habilidades de comunicación oral y aprender herramientas básicas de edición de audio y video. Actualmente continúan trabajando en la producción y edición del material para su futura difusión.
En paralelo, otro grupo avanza en la elaboración de un nuevo podcast centrado en grandes compositores de la música clásica como Beethoven y Tchaikovsky, una propuesta que busca acercar a los estudiantes a distintos períodos históricos y expresiones culturales.
NEUROPLASTICIDAD
Desde la institución explicaron que el taller se basa en el concepto de neuroplasticidad, es decir, la capacidad que tiene el cerebro para adaptarse y generar nuevos aprendizajes a partir de experiencias significativas. Bajo esa premisa, la música funciona como una herramienta capaz de estimular habilidades cognitivas, comunicacionales y socioemocionales.
Además de los conocimientos específicos sobre música, los participantes fortalecen competencias vinculadas a la comprensión lectora, la redacción, la organización de información, la investigación y el trabajo colaborativo. También encuentran un espacio para la reflexión, el intercambio de ideas y la construcción colectiva de proyectos.

La propuesta comenzó a desarrollarse en julio de 2025 con alrededor de 25 participantes. Durante 2026, la convocatoria creció de manera significativa, reflejando el interés que ha despertado entre las personas privadas de libertad.
Desde el Servicio Penitenciario destacaron que experiencias como «La Música y Yo» demuestran el valor de la cultura como herramienta de inclusión y formación. En este sentido, remarcaron que el acceso al arte y la educación contribuye al desarrollo personal, fortalece capacidades y genera oportunidades de aprendizaje que pueden resultar fundamentales en los procesos de reinserción social.
En San Rafael, la iniciativa muestra cómo la música puede convertirse en mucho más que una expresión artística: una puerta de acceso al conocimiento, la creatividad y nuevas oportunidades de crecimiento personal.







