La producción de cerezas continúa creciendo en Mendoza y, aunque el epicentro del cultivo sigue concentrado en el Valle de Uco y el norte provincial, en el sur mendocino comienzan a aparecer nuevas hectáreas productivas que buscan posicionarse en un mercado con fuerte potencial exportador.
Actualmente Mendoza cuenta con unas 540 hectáreas cultivadas con cereza distribuidas entre más de 117 productores en toda la provincia. El principal polo productivo es Tupungato, que lidera ampliamente con 227 hectáreas implantadas.
Detrás aparecen Las Heras con 73 hectáreas, Tunuyán con 64 y Luján de Cuyo con 59. También hay una presencia importante del cultivo en Maipú, con 53 hectáreas, San Martín con 31 y San Carlos con 20.

En el sur provincial el crecimiento todavía es moderado, aunque comienza a mostrar señales de expansión. En San Rafael ya existen poco más de 6 hectáreas cultivadas, mientras que General Alvear suma cerca de 3. El mapa provincial se completa con otras 5 hectáreas implantadas en Junín.
Si bien las experiencias sureñas representan actualmente cerca del 2% de la superficie total mendocina, el sector observa con expectativa el avance de este cultivo debido a las posibilidades comerciales que ofrece, especialmente en mercados internacionales.
CEREZA PRIMICIA
Uno de los principales atributos de la cereza mendocina es su condición de fruta temprana. Mendoza logra iniciar la cosecha a fines de octubre, convirtiéndose en una de las primeras regiones del hemisferio sur en ingresar al mercado internacional con fruta fresca.
Esa ventaja de “primicia” permite acceder a mejores precios y posicionarse antes que otros competidores globales, especialmente en destinos de alto consumo como Estados Unidos, Europa y Asia.
A nivel local, la variedad predominante es la Bing, aunque también empiezan a expandirse otras como Lapins. La producción promedio ronda actualmente las 3 toneladas en San Rafael.

Otro dato que refleja el crecimiento reciente del sector es que cerca del 80% de las hectáreas implantadas tienen menos de 20 años, lo que muestra que se trata de una actividad relativamente nueva dentro de la matriz agrícola mendocina.
En cuanto al sistema de riego, el 86% de los cultivos aún utiliza riego tradicional por surco, aunque progresivamente algunos productores avanzan hacia esquemas más tecnificados para mejorar eficiencia y calidad.
Desde el sector productivo destacan que la incorporación de tecnología, conocimientos técnicos y nuevas variedades será clave para que la cereza continúe creciendo como alternativa agrícola en Mendoza y especialmente en regiones emergentes como el sur provincial.
“Mendoza es primicia en la producción de cerezas y eso nos permite llegar primero a distintos mercados internacionales con precio y calidad”, destacan desde el sector, donde ven en este cultivo una oportunidad concreta de diversificación y desarrollo productivo para los próximos años.







