La futura capilla Nuestra Señora del Carmen ya transita su tercera etapa de construcción. El proyecto apunta a brindar un espacio de encuentro para la comunidad local y también rendir homenaje a las víctimas de la tragedia de Los Andes.
La construcción de la futura capilla Nuestra Señora del Carmen en El Sosneado continúa avanzando gracias al trabajo conjunto de la comunidad, colaboradores y la Iglesia Católica. La obra, que comenzó hace dos años, ya atraviesa su tercera etapa y busca reunir recursos para afrontar los costos de mano de obra necesarios para completar un proyecto considerado histórico para la localidad.
El padre Gonzalo Cipriani, vicario de la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Malargüe y responsable de la misión pastoral en El Sosneado, explicó que la iniciativa surgió sobre un terreno que ya estaba destinado a ese fin, aunque durante años no había podido concretarse. “Hace dos años comenzamos con la construcción de esta capilla. Estaba el terreno, pero todavía no se había comenzado la construcción”, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 horas.
Según indicó, la obra fue planificada en cuatro etapas principales. La primera comprendió la construcción de la nave central y la segunda la zona del presbiterio. Actualmente se trabaja en el frente del edificio, donde también estará emplazado el campanario. “Estamos construyendo el frente, que sería la tercera etapa, donde va a ir también el campanario”, señaló.
Desafíos económicos y trabajo comunitario
El sacerdote explicó que el principal desafío pasa por reunir fondos para cubrir la mano de obra. “Necesitamos la colaboración. Gracias a Dios, principalmente con materiales, se nos está colaborando bastante, pero lo que se nos hace más arduo es juntar el dinero para la mano de obra”, comentó.
Para sostener el avance del proyecto se organizan distintas actividades comunitarias, entre ellas ventas de pasteles, hamburguesas, rifas y otros eventos. A ello se suman aportes particulares de vecinos y benefactores. También existe la posibilidad de colaborar mediante la donación de materiales de construcción, especialmente perfiles metálicos, que serán necesarios para la próxima etapa vinculada al techado del edificio.
Cipriani destacó además el acompañamiento de los habitantes de El Sosneado, quienes colaboran incluso con la alimentación diaria de los trabajadores. Los obreros encargados de la construcción provienen de San Rafael y desarrollan tareas también en Malargüe, por lo que la logística implica un esfuerzo adicional. “Quiero aprovechar para agradecer a la gente del Sosneado que colabora con la viandita de la comida diaria para los obreros”, expresó.

Raíces históricas y crecimiento pastoral
Más allá del aspecto edilicio, el sacerdote remarcó la importancia social y pastoral de la obra. Aunque la localidad cuenta con aproximadamente 1.000 habitantes, aseguró que registra un crecimiento sostenido y recibe un importante flujo turístico durante gran parte del año. “El Sosneado no es muy grande, tiene unos mil habitantes, va en crecimiento y también es un lugar de mucho tránsito de turismo y de gente”, explicó.
La construcción también tiene un profundo significado histórico. Cipriani recordó que hace más de dos siglos la cacica Roco había solicitado la presencia de iglesias, escuelas y sacerdotes para esa región. Sin embargo, diversos acontecimientos históricos derivaron en que los asentamientos se trasladaran posteriormente hacia Villa 25 de Mayo. “Esta obra es importante porque la había pedido una cacica hace más de 200 años, la cacica Roco”, indicó. Y agregó: “Estamos como cumpliendo un pedido histórico”.
La actividad religiosa desarrollada en los últimos años también refleja la necesidad de contar con un espacio propio para las celebraciones. “Ya hemos dado el catecismo, comunión, confirmación a más de 50 personas”, afirmó. Asimismo, explicó que durante las festividades patronales suelen congregarse alrededor de 130 personas, por lo que la nueva capilla permitirá albergar cómodamente a los fieles.
Respecto de sus dimensiones, la futura construcción tendrá aproximadamente 18 metros de largo por 7,5 metros de ancho entre la nave central y el presbiterio. A ello se sumarán espacios laterales destinados al bautisterio y al coro, que también podrán utilizarse para ampliar la capacidad durante celebraciones masivas.
Un espacio de memoria para la tragedia de Los Andes
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es la incorporación de un sector especial destinado a recordar a las víctimas y sobrevivientes de la tragedia aérea de Los Andes ocurrida en 1972. Cipriani explicó que se proyecta un espacio de memoria dentro de la capilla debido a la cercanía geográfica con el lugar donde cayó el avión uruguayo. “Hemos pensado un lugar para hacer memoria de los caídos del avión de los uruguayos”, detalló.
La intención es establecer contacto con sobrevivientes y familiares para que, si así lo desean, puedan aportar una imagen religiosa o elementos conmemorativos que acompañen el homenaje. “Va a ser el lugar católico más cercano a la caída del avión”, señaló el sacerdote, quien recordó además que desde El Sosneado parten habitualmente las expediciones hacia el sitio de la tragedia.
En cuanto al diseño arquitectónico, explicó que el bosquejo original fue realizado por él mismo, mientras que la Municipalidad de San Rafael colaboró con profesionales para la elaboración de los planos técnicos. “El bosquejo es mío, la municipalidad de San Rafael me ayudó con arquitectos e ingenieros a armar los planos”, comentó. Además, indicó que un arquitecto de Malargüe asesora permanentemente el desarrollo de la obra para realizar los ajustes necesarios durante la construcción.







