El balance de la temporada apícola en el sur mendocino arroja indicadores preocupantes en cuanto al volumen de producción lograda, reflejando el impacto directo de las anomalías climáticas sobre las colmenas. A la par de un escenario macroeconómico de rentabilidad deprimida por la suba de costos, los productores locales enfrentaron pérdidas significativas, especialmente en las estructuras productivas tradicionales.
Ramiro Giandinotto, presidente del Consejo Asesor Apícola de San Rafael, describió el complejo panorama que atraviesa la actividad y analizó la reciente e histórica exportación de miel argentina sin aranceles hacia la Unión Europea. Para la dirigencia del sector, si bien estas ventanas comerciales abren un horizonte de expectativas, el productor primario urge de una recomposición inmediata de los márgenes de ganancia para garantizar la subsistencia de la actividad en los oasis provinciales.
Un año atípico que castigó a los apiarios fijos
La merma en la cantidad de kilos obtenidos durante el último ciclo responde a variables meteorológicas que afectaron la dinámica de pecoreo de las abejas en las zonas productivas del departamento. «Hemos tenido un año atípico, con diferencias térmicas entre la noche y el día bastante más marcadas que el año anterior, a lo que se sumaron lluvias tardías. Este combo meteorológico provocó que la cosecha redondee una menor cantidad de kilos que el ciclo pasado. Vale aclarar que esta disminución se sintió sobre todo en los apiarios fijos; aquellos productores que movieron sus colmenas haciendo trashumancia no padecieron de forma tan marcada el fenómeno. Quienes mantenemos los apiarios fijos sufrimos una pérdida significativamente menor que se ubicó entre el 30% y el 40%, y en algunos casos puntuales representó un porcentaje aún mayor con respecto al año anterior», señaló Ramiro Giandinotto ante la audiencia de FM Vos 94.5.
«Sin embargo, en contraposición con el volumen, la calidad de la miel mendocina y sobre todo la de nuestro oasis sur es excelente. Es un producto con características muy buscadas en el mercado internacional, destacándose por ser una miel de alta densidad debido a su bajo contenido de humedad en comparación con las de otras regiones del país», subrayó.
El hito de la exportación a Europa bajo el libre comercio
El reciente envío del primer cargamento de miel nacional con arancel cero hacia el mercado comunitario europeo fue recibido con optimismo por el sector, considerándolo un antecedente clave para la inserción internacional.
«Sin duda es una excelente noticia. Para tomar dimensión de las cantidades, la Argentina en su pico máximo de producción histórica nacional ha alcanzado las 95.000 toneladas anuales de miel orientadas a la exportación, mientras que en su piso más bajo se ubicó en torno a las 40.000 toneladas. Al contrastar estas magnitudes históricas con las 20 toneladas que se acaban de enviar a Europa, vemos que cualitativamente falta un montón, pero este embarque representa el inicio de un acuerdo de libre comercio en el cual no existían antecedentes de exportación directa bajo estas condiciones», comentó Giandinotto al respecto.
«Lo vemos con muy buena cara y con la ansiedad lógica de esperar qué es lo que va a ocurrir luego. En este cupo del acuerdo también participaban como oferentes Paraguay, Uruguay y Brasil, y el hecho de que la Argentina se haya quedado con la totalidad del cupo demuestra nuestra capacidad de respuesta comercial», destacó.

Geopolítica de la miel y la competencia en las góndolas
La reconfiguración del mercado de alimentos en el hemisferio norte posiciona estratégicamente a los productos sudamericanos frente a las restricciones de abastecimiento que sufren los canales tradicionales de Europa. Históricamente, las grandes potencias de la región lidiaban con el fenómeno del freno a la triangulación: el mercado europeo registraba un fuerte ingreso de miel de origen chino que era adulterada o fraccionada de manera espuria en terceros países como Vietnam y Ucrania para evadir los controles aduaneros y los aranceles comunitarios, inundando las góndolas con un producto de bajo costo y dudosa pureza.
No obstante, el escenario internacional cambió drásticamente a raíz del impacto bélico en la región de Europa del Este. El conflicto armado en Ucrania interrumpió de forma severa las cadenas de abastecimiento tradicionales, bloqueó la logística de transporte terrestre y marítimo, y desarticuló los flujos habituales de comercio en el viejo continente. Al verse clausurada esta ruta de abastecimiento masivo de miel barata, las autoridades de la Unión Europea debieron salir de urgencia a buscar mercados alternativos y confiables que pudieran asegurar el flujo de la mercadería sin descuidar sus fronteras sanitarias.
Es allí donde la demanda premium del bloque europeo encuentra en el cono sur un aliado indispensable para sostener sus estándares de consumo. «La miel argentina es accesible en términos de precio para el consumidor europeo, pero a la vez ofrece una calidad premium sumamente valorada por un mercado que se ha vuelto hiperexigente con los estándares de sanidad», remarcó Giandinotto.
En síntesis, el fin de la miel triangulada de baja calidad obliga a Europa a convalidar el valor de las mieles puras y con baja humedad de la región pampeana y los oasis mendocinos, posicionando a los apicultores locales ya no solo como proveedores marginales, sino como garantes de la calidad alimentaria de las góndolas más exigentes del mundo.
Costos elevados y diversificación como estrategia de supervivencia
El desfasaje entre el precio de venta congelado del producto y el incremento sostenido de los insumos operativos coloca a los apicultores locales en una situación de vulnerabilidad financiera extrema. «Los apicultores necesitamos de forma urgente que los costos bajen o que el precio de la miel aumente; alguna de las dos variables tiene que ajustarse para que podamos seguir trabajando porque hoy estamos operando muy al margen. Mendoza no es una provincia netamente productora de miel en términos de volumen masivo, por lo que para subsistir nos vemos obligados a diversificar la actividad mediante la producción de material vivo (núcleos y reinas) y otros subproductos de la colmena», contó el titular del Consejo Asesor Apícola de San Rafael.
«Incluso en las regiones núcleo del país como Entre Ríos, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y la Pampa Húmeda —donde se produce en grandes cantidades— la situación es muy complicada y la subsistencia de las familias apicultoras está en riesgo. El margen de ganancia quedó totalmente acotado. Los costos internos se elevaron muchísimo y el precio de la miel no varió en correlación», confirmó el entrevistado.
«Recibimos estas pequeñas noticias de apertura con expectativas y ansiedad, pero necesitamos que impacten de manera real en el bolsillo para poder sostener las colmenas y seguir creciendo», terminó diciendo al cierre de la entrevista.







