En medio de una ola de información que alertaba sobre el cierre de servicios críticos en el nosocomio regional, la directora del Hospital Teodoro J. Schestakow, Dra. Gabriela Funes, rompió el silencio y eligió nuestro medio para aclarar cometarios en redes. En una entrevista con FM Vos 94.5 y Diario San Rafael, desmintió las denuncias gremiales, explicó la transición hacia un nuevo régimen de productividad médica y puso de relieve el rol social del hospital público, que hoy asume la atención de pacientes mutualizados ante la crisis de las clínicas privadas.
Desmintiendo el cierre de la Unidad Coronaria
La información sobre un supuesto cese de actividades en el área crítica circuló rápidamente en redes sociales, impulsada por denuncias del gremio AMPros. Sin embargo, la realidad puertas adentro del hospital cuenta una historia diferente. «La Unidad Coronaria está trabajando. De hecho, el 100% de las camas están ocupadas. Es lamentable que se haya difundido información parcialmente incorrecta y que el gremio se sumara con una denuncia sin siquiera acercarse al hospital para ver qué estaba pasando», declaró Funes al principio del reportaje
«Queremos transmitir serenidad y tranquilidad a la comunidad. El servicio no solo está operativo, sino que es el único en San Rafael que cuenta con cardiólogos de guardia las 24 horas», destacó.
El hospital como sostén del sistema privado
Uno de los puntos más críticos revelados en la entrevista fue la función actual del sector público como receptor de la demanda que la medicina prepaga y las obras sociales no logran cubrir en el ámbito privado. Según la dirección del nosocomio, el hospital no solo no deriva pacientes a las clínicas, sino que se ha convertido en el receptor natural de sus complicaciones.

Este fenómeno de respaldo a mutualizados queda reflejado en las estadísticas de atención más recientes. «El dato de que derivamos al privado es totalmente incorrecto; es exactamente al revés: nosotros recibimos del privado. En el mes de abril, casi el 80% de nuestros pacientes atendidos tenían mutuales como PAMI u OSEP. El hospital es hoy el respaldo de las clínicas privadas que no cuentan con médicos suficientes», explicó la doctora Gabriela Funes.
La capacidad de respuesta del centro asistencial se mantiene al límite para cubrir este vacío prestacional. La funcionaria detalló que el flujo de pacientes es constante y abarca a toda la región: «Ayer mismo, las seis camas de la Unidad Coronaria estaban ocupadas por pacientes mutualizados. Estamos dándole soporte al sistema ante la crisis del sector privado, además de asistir a Malargüe y General Alvear».
De esta manera, el Schestakow se consolida como la red de seguridad final para los ciudadanos, independientemente de si cuentan o no con una cobertura médica privada.
Productividad y nuevos regímenes de trabajo
En otro tramo del reportaje, la directora Funes expuso que los conflictos puntuales con ciertos profesionales no responden a una falta de pago estructural, sino a la implementación de un sistema que premia la producción y la presencialidad.
«Convivimos con distintos regímenes. Se les propuso a los médicos un régimen de 40 horas para unidades cerradas con una mejor remuneración, acorde a la necesidad del hospital. No tenemos ningún atraso con los prestadores fijos», aseveró.
«Lo que existe son demoras administrativas con los ‘eventuales’, aquellos que cubren una guardia por una enfermedad de otro colega; eso requiere un expediente y una justificación. Aquí ya no existe marcar y quedarse tomando mate. Hoy cobra más el que produce más», subrayó.
Diagnóstico versus terapéutica: el uso del angiógrafo
Ante la confusión sobre la realización de procedimientos de alta complejidad, Funes aclaró cómo funciona la red de derivación para urgencias. «Desde septiembre tenemos nuestro angiógrafo y ya llevamos 70 estudios de diagnóstico realizados. Otra cosa es la angioplastia (terapéutica), que es una urgencia. Para eso tenemos convenios con instituciones que garantizan un hemodinamista las 24 horas los 7 días», confirmó Funes.
«El paciente se hace el procedimiento y vuelve con nosotros. No hay soluciones mágicas, pero trabajamos con un plan de salud diagramado por el Ministerio que busca garantizar el derecho a la salud con una planificación a largo plazo», amplió.
El rol de terapia intensiva y la respuesta ante la emergencia
La dirección del hospital también aprovechó la oportunidad para reivindicar la labor del personal médico frente a las críticas que circularon en algunos medios, las cuales cuestionaban la capacidad de respuesta del servicio ante la ausencia temporal de ciertos especialistas.
Uno de los puntos en los que más se hizo hincapié fue en evitar que se desmerezca el trabajo de los profesionales que cubren las áreas críticas del nosocomio. «Cuando el cardiólogo no vino, el equipo de terapia intensiva ‘se puso la camiseta’ y tomó el comando. Lo que muchos no saben es que el jefe de nuestra terapia intensiva es, además, cardiólogo», precisó la doctora Gabriela Funes, enfatizando que la formación del personal permite una respuesta interdisciplinaria ante cualquier urgencia.
Además, la funcionaria lamentó que se haya difundido información sin conocer las especialidades del equipo: «Realmente, primero algunos medios de comunicación deberían preguntar por qué desmerecen el trabajo de otros si no saben la especialidad que tienen. Ante una emergencia, todos tomamos la posta, tal como hicimos durante la pandemia de COVID», recalcó.
Asimismo, atribuyó la confusión a la publicación de datos parciales por parte de un medio local que luego fue replicado por otros portales, lo que terminó generando una interpretación errónea de la realidad operativa del hospital Schestakow.
El valor de la comunicación responsable: FM Vos y Diario San Rafael
En un contexto de «uso malicioso de las redes», la Dra. Funes destacó la importancia de acudir a las fuentes oficiales antes de replicar noticias que generan alarma social. «Agradezco profundamente a FM Vos 94.5 y a Diario San Rafael; son el primer medio que llama al hospital para verificar si la información es cierta o no», resaltó.
«Esta es la verdadera función de los comunicadores: acercar información veraz a la población en lugar de manipular la opinión pública con datos livianos. Me llama la atención el uso malicioso de las redes; como ciudadana espero responsabilidad, porque mi derecho termina donde empieza el del otro y generar miedo con la salud no es el camino», concluyó.







