Chicos, ¡no endeuden a sus padres! La constante pérdida del poder adquisitivo deja en claro que, en términos reales, llenar el álbum de figuritas del Mundial es, cada cuatro años, más y más difícil.
El entusiasmo por coleccionar las figuritas del próximo Mundial ya empieza a notarse. Sin embargo, entre los hinchas argentinos aparece una preocupación recurrente: el elevado costo. La persistente inflación en el país alteró significativamente el precio de cada sobre, impactando directamente en el bolsillo de quienes buscan completar el clásico álbum.
Para dimensionar este fenómeno, resulta clave comparar el valor del paquete con el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) vigente en cada período. A su vez, se analiza la inflación acumulada, es decir, el aumento porcentual del precio del sobre en los cuatro años que separan a cada Mundial.
- Mundial 2010 (Cristina Fernández de Kirchner): El precio del sobre era de $1,75. Con un salario mínimo fijado en $1.500, un argentino podía comprar 857 sobres.

- Mundial 2014 (Cristina Fernández de Kirchner): El precio del sobre subió a $5. La inflación del producto en esos cuatro años fue del 185%. Con un salario mínimo de $3.600, el poder de compra cayó a 720 sobres.

- Mundial 2018 (Mauricio Macri): El precio del paquete saltó a $15. Esto representó una inflación del 200% respecto al Mundial anterior. El salario mínimo era de $10.000, permitiendo adquirir 666 sobres.

- Mundial 2022 (Alberto Fernández): El sobre alcanzó los $150. La inflación acumulada en esos cuatro años fue del 900%. Frente a un salario mínimo de $57.900, el poder de compra se desplomó a 386 sobres.

- Mundial 2026 (Javier Milei): El valor actual del sobre es de $2.000. El salto inflacionario desde la última Copa del Mundo alcanza el 1.233%. Con el salario mínimo en la escala de $357.800, hoy apenas se pueden comprar 178 sobres.
Al observar los datos en detalle, se evidencia que, si bien el precio nominal de las figuritas se ajustó en línea con la inflación general, el salario mínimo no logró acompañar ese ritmo. Esta brecha implica una pérdida constante del poder adquisitivo y deja en claro que, en términos reales, participar del ritual mundialista se vuelve cada vez más difícil y restringido.
Fuente: Diario Popular







