Con la realización de Jornadas Institucionales que se desarrollarán durante toda esta semana en la provincia, el Gobierno escolar mendocino puso en marcha el lunes la segunda parte de un año escolar que seguramente estará marcado por la emergencia sanitaria y la escolarización no presencial.
“Hoy estamos netamente trabajando para tener una segunda mitad de año que va a transitar en la bimodalidad y queremos estar listos para el momento que se pueda volver, tener todos los protocolos y pensar de qué manera vamos a trabajar cuando se pueda regresar a la presencialidad. Mientras tanto tenemos que apoyar a las trayectorias más débiles y seguir con este formato de educación a distancia que ha dado, dentro de la situación de emergencia, buenos resultados”, sostuvo el director general de Escuelas, José Thomas, a la hora de opinar acerca de la actividad educativa mendocina en los próximos meses.
En un escenario inaudito y, por tanto, poco previsible, casi la única certeza que tienen las autoridades es que el futuro será distinto al pasado en muchas actividades humanas. Y la educación es una de ellas.
A pesar de la pandemia, la escuela y las clases nunca se detuvieron, mostrando la unión de planificación y voluntades para lograr un objetivo común, difícil pero que no fue imposible y que nos hizo, como sociedad, un poco mejores.
Los especialistas coinciden en que a corto y mediano plazo nuestras escuelas vislumbrarán claramente el sistema bimodal (presencial y virtual), que el regreso será gradual pero universal, segmentado y ordenado, prudente y planificado, difícil pero reparador, racional pero muy sensible.
El desafío no es menor y requiere del aporte y el compromiso de autoridades y ciudadanos (docentes, padres y alumnos) para identificar prioridades, combatir asimetrías, ajustar desfases, corregir injusticias y, sobre todo, para garantizar el derecho a la educación, fundamental más allá de la difícil coyuntura.




