Con un inagotable manual de excusas a manos, Rusia sostuvo a que redujo deliberadamente la intensidad de su ofensiva militar en Ucrania para disminuir al mínimo las víctimas civiles.
La peculiar declaración la formuló el ministro de Defensa del Kremlin, Sergei Shoigu, en un encuentro con colegas de los países miembros de la Organización para la Cooperación de Shanghai (SCO). “Estamos respetando rigurosamente las normas del derecho humanitario en el curso de la operación especial”, señaló sin ruborizarse.
Apenas un par de horas más tarde, un bombardeo contra una estación de trenes en el centro de Ucrania arrojó un saldo provisional de 15 muertos y 50 heridos.
El ataque letal se produjo en Chaplyne, una localidad de 3.500 habitantes, después de las advertencias de Kiev de que los invasores podrían “intentar hacer algo particularmente desagradable, algo particularmente cruel” esta semana.
Los proyectiles impactaron directamente en vagones que se encontraban en la estación y 4 de ellos acabaron envueltos en llamas.
Por su parte, los residentes de Kiev, que en meses recientes ha estado mayormente exentos de ataques, amanecieron con el sonar de las sirenas antiaéreas. Durante la jornada se reportaron bombardeos en el este, el sur y el oeste del país.
HABLO MEDVEDEV
“Rusia tomó la decisión de iniciar preventivamente la operación militar especial en Ucrania porque no podía aceptar que la OTAN sea `hospedada’ en ese país”, justificó el ex presidente ruso y actual número dos del Consejo de Seguridad de su país, Dmitry Medvedev.
En la misma línea discursiva, subrayó que “no podemos que dejar que alguno de los lunáticos de la OTAN, actuales o futuros, tomen la decisión de atacar nuestro territorio, por ejemplo Crimea”.
EL JUICIO POR MARIUPOL
Estados Unidos le exigió al Kremlin Rusia que cumpla el derecho internacional y que no se lleven a cabo los programados juicios contra los prisioneros de guerra tomados en la martirizada ciudad de Mariúpol.
“Los juicios espectáculo son ilegítimos y suponen una burla a la justicia. Los condenamos enérgicamente -expresó el Departamento de Estado-. Todos los combatientes cautivos, tanto los soldados ucranianos como los voluntarios internacionales, tienen el estatus de prisionero de guerra y deben ser tratados bajo lo estipulado en la Convención de Ginebra”.






