La Unión Industrial y Comercial de Mendoza puso énfasis este domingo en la cantidad de indigentes que encuentran refugio durante la noche, debido a las bajas temperaturas, en el interior de los cajeros de bancos o en los ingresos a los edificios. Con una nota de opinión, la cámara empresarial sostuvo que la “gente durmiendo en las veredas, en cajeros de bancos, en plazas y parques, en ingresos a edificios, por doquier. Es un paisaje para nada habitual en Mendoza, una postal no solo no querida sino inadmisible“.
“Sólo las colas que se ven en ciertos lugares, en espera de comida que personas organizadas entregan y los espacios brindados por algunos credos en donde permiten alimentarse o asearse, parecen mitigar el sufrimiento que antiguamente sólo estaba destinado a personas con enfermedad mental o `estilo´ de vida elegido, por quién sabe qué historias“, recalcó la institución. Para la UCIM todas estas situaciones son “postales de la pobreza” y considera que la calle “es un destino obligado para personas que por la falta de recursos no pueden proveerse de un techo“.
A su turno, el director de Desarrollo Comunitario de la provincia, Ernesto Mancinelli, admitió que son aproximadamente 500 las personas en estas condiciones en el Gran Mendoza y el número va en ascenso. No hizo referencia –llamativa y preocupantemente- a lo que ocurre en el resto de la provincia.
Al mismo tiempo, los últimos datos de 2023 afirman que la pobreza infantil llegó al 65% en Mendoza, algo que seguramente ha empeorado en 2024. En este marco, Mendoza es un ejemplo de lo malo: el promedio nacional se ubica en 58,4%, San Luis llega al 51,7% y San Juan, al 54,2%.
La idea de la Mendoza rica es algo que ya solo se encuentra en el terreno de lo histórico, de las expectativas o de las falacias. Los desmanejos de la economía nacional han sido evidentes pero, no es posible soslayarlo, en Mendoza también tomamos las decisiones lo suficientemente malas como para estar entre los peores ejemplos.




