Claudio “Chiqui” Tapia consolidó un poder dominante al frente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y como figura de peso en la Conmebol. Pero su influencia ya no se expresa solo en los despachos del fútbol. En los últimos años, una trama de inversiones, sociedades y operaciones comerciales proyectó a su círculo íntimo fuera de las canchas y colocó a Mendoza dentro de un mapa económico paralelo al deportivo.
Los movimientos no son aislados. Tres casos sin conexión aparente confluyen en un mismo punto: la provincia y la órbita de influencia que rodea al presidente de la AFA. Bajo ese foco aparecen la bodega La Vigilia, la firma Mendoza Wines y el vínculo laboral de Tapia con Solbayres, empresa relacionada con el grupo Pescarmona que opera en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
La bodega La Vigilia
Poseer una bodega en el Valle de Uco es más que una inversión. Es un símbolo de estatus y poder reservado para actores de alto poder adquisitivo. Por ello, la aparición de un nuevo jugador en este ámbito, estrechamente vinculado a la cúpula directiva de la AFA, generó interrogantes y puso el foco sobre los negocios que se tejen a la sombra del fútbol.

La Vigilia —que elabora vinos desde 2018, pero abrió oficialmente al público en noviembre de 2022— está ubicada en The Vines, Tunuyán, enclave premium donde conviven bodegas privadas, turismo de lujo e inversiones millonarias. El complejo incluye el restaurante Rope y se promociona como destino exclusivo.
La bodega es propiedad de la empresa VANDAP SAS, presidida por Florencia Sartirana, histórica jefa de Finanzas de AFA. Más allá de los registros formales, fuentes del sector vitivinícola y turístico asocian el emprendimiento directamente al tándem Tapia–Toviggino, eje del poder que maneja el fútbol argentino.

Mendoza Wines y la ruta sospechada
El caso de mayor impacto surge de una denuncia penal por presunto lavado de dinero interpuesta por la exdiputada Elisa Carrió, el legislador porteño Facundo del Gaiso y el presidente de la Coalición Cívica de Pilar, Matías Yofe.
Esta denuncia desentraña una compleja operación inmobiliaria y societaria que conecta la compra de una mansión de 105.000 metros cuadrados en Villa Rosa, partido bonaerense de Pilar, valuada en 10 millones de dólares, con el entorno más cercano a la dirigencia del fútbol argentino.
La denuncia penal apunta a dos personas cuyos perfiles fiscales contrastan drásticamente con la magnitud de la operación investigada: Ana Lucía Conte, una jubilada que en 2020 recibió el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), un subsidio estatal destinado a los sectores más vulnerables; y Luciano Nicolás Pantano, monotributista categoría G que, hasta septiembre, registraba una deuda bancaria superior a los 2 millones de pesos.
Ambos son titulares de la empresa Real Central SRL. Esta sociedad nació en febrero de 2021 como Central Park Drinks SRL, conformada por Pantano y un socio, Diego Adrián Lucero, con un capital inicial de apenas $300.000.
Tras la cesión de cuotas de Lucero, la empresa cambió de nombre y su capital social se disparó a $58 millones. Este monto, que según la denuncia al momento de la investigación equivalía a apenas 60.000 dólares, resulta a todas luces insuficiente para la operación que se investiga.
Poco después de este drástico aumento de capital, Real Central habría adquirido una imponente propiedad en Pilar. La denuncia la describe como una quinta que incluiría un haras de caballos árabes, una pista de entrenamiento, un helipuerto y una valiosa colección de automóviles. Los denunciantes señalan la “inusual desproporción” entre los perfiles económicos de Pantano y Conte y la magnitud de la compra.
La figura que, según la denuncia, conecta esta operación con la cúpula del fútbol es Lucas Labbad, exgerente general de Boca Juniors durante la gestión de Daniel Angelici.
¿Qué tiene que ver Mendoza con esta operación bajo sospecha? Para encontrar la respuesta hay que remontarse a comienzos de 2023, cuando se publica en el Boletín Oficial de la Nación un aviso comercial que revela que Pantano asumió como presidente de la empresa Mendoza Wines SA, con Labbad como director suplente.
La denuncia de Carrió, Yofe y Del Gaiso interpreta este movimiento como el paso que le permitió a Pantano ingresar al “entorno directo” de la cúpula de la AFA.
Mendoza Wines SA se constituyó el 9 de noviembre de 2021, con Juan Gregorio Nazar (presidente) y Labbad (director suplente) como socios fundadores. La empresa fijó sede en la Ciudad de Buenos Aires y registró un objeto social amplio dentro de la actividad vitivinícola: explotación de viñedos, elaboración de vinos, comercialización, exportación e inversión en sociedades del mismo rubro.
Todo su esquema fiscal quedó inscripto en la jurisdicción porteña. A fines de enero 2023 la empresa cambió de mando. Nazar renunció y la presidencia pasó a Pantano. Labbad, un contador que pasó por múltiples empresas de distintos rubros y trabajó en firmas de Angelici, continuó como director suplente.
Un dato relevante surgió del análisis fiscal: pese a su nombre y a su objeto orientado a la industria madre de la provincia, la empresa no tributaría en Mendoza. No registró actividad económica declarada ante la autoridad fiscal ni figura como contribuyente local de Ingresos Brutos.
La sociedad habría operado fundamentalmente desde CABA, sin constancia de producción, comercialización o presencia económica en territorio mendocino. Ese vacío se superpuso con la expansión societaria de Pantano y reforzó la interpretación de que Mendoza Wines funcionó como un vehículo administrativo más que como una operación vitivinícola real en la provincia.
En una nota con el diario La Nación, Angelici relató que la empresa no tiene actividad porque, en realidad, es un viejo emprendimiento trunco. “Matías Morla me ofreció la marca de los vinos Maradona, pero, cuando empezó la sucesión, vi que no era posible, y entonces quise hacer algo conjunto con Toviggino. Pero después todo quedó en la nada: esa sociedad no tiene ni una cuenta corriente”, aseguró el expresidente de Boca.

Solbayres y el negocio de los residuos
El tercer indicio emerge del patrimonio de Tapia. Además de conducir la AFA, preside la Ceamse, empresa estatal de gestión de residuos de CABA y más de 40 municipios bonaerenses. Por ese rol declara un ingreso anual de $100 millones. No cobra salario por AFA, pero sí por Conmebol: $718.536.500 anuales, como vicepresidente segundo.

A esa estructura se suma un dato administrativo: Tapia figura como empleado de Solbayres SA, empresa privada de recolección de residuos que opera en la Ciudad de Buenos Aires y forma parte del grupo Tysa, vinculado a la familia Pescarmona.
Tysa también controla Lime Mendoza, operador histórico de recolección, transporte y disposición final de residuos urbanos y patogénicos en la provincia.
El CV de Tapia revela otras particularidades. “Entre sus antecedentes laborales figuran empresas como Industrias Metalúrgicas Pescarmona, Televisión Federal SA (que es Telefe), el Ceamse, donde ocupó varios cargos, el sindicato de choferes de camiones y empleados de carga y la firma Solbayres, que figura empleándolo aún en la actualidad”, destaca un artículo del diario Clarín.
Sin embargo, desde Impsa negaron cualquier vínculo laboral con el presidente de la AFA.
El nexo de Tapia con Mendoza
Las tres piezas no forman un mapa lineal. Pero la coincidencia territorial, la aceleración societaria y la presencia de actores con llegada al poder futbolístico dibujan un patrón.
No hay pruebas concluyentes que permitan trazar una ruta directa hacia Tapia. Sí hay señales: empresas sin actividad previa que crecen de forma abrupta, inversiones que superan la capacidad declarada de sus titulares y una provincia que aparece como nodo recurrente en una trama que excede al fútbol. La pelota, en este terreno, corre por afuera de la cancha.
Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/mas-alla-de-la-afa-la-trama-empresaria-que-conecta-al-chiqui-tapia-con-mendoza/







