La próxima posible visita del presidente Javier Milei a San Rafael es un evento de relevancia institucional que, lamentablemente, ha sido opacado por la imprudencia. Las declaraciones de la vicegobernadora Hebe Casado, sugiriendo que referentes locales –“Los Félix”, dijo ayer en una entrevista radial- podrían «causar desmanes» durante la visita, son un error político que no suma a la institucionalidad ni a la tranquilidad social.
En lugar de enfocarse en la coordinación de un evento seguro y pacífico, Casado optó por la especulación desestabilizadora. Esta actitud resulta incomprensible en alguien que ocupa un cargo de tanta responsabilidad y que, además, es oriunda de este departamento.
La ligereza con la que se manejan acusaciones tan graves tiene un costo. La dirigencia debe recordar que no está en un talk show, sino en la gestión de la cosa pública. Cuando se siembra la duda sobre la capacidad de un departamento para garantizar el orden, se daña la imagen de ese departamento y de la provincia entera.
Es cierto que la vicegobernadora busca jugar un papel activo en la campaña, pero esa necesidad no puede llevarla a esas imprudencias. Casado subestima, con sus palabras, la madurez cívica de San Rafael. Este departamento se hizo grande gracias al trabajo incansable y al respeto a las instituciones.
La tarea de los funcionarios en estos días debe ser garantizar el orden, la seguridad del presidente y la tranquilidad de los sanrafaelinos. La vicegobernadora, al igual que todos los actores políticos, debería sumar a este esfuerzo de prudencia y evitar declaraciones que solo tienen como objetivo generar tensión y politizar de manera innecesaria un acto institucional. La responsabilidad, en estos casos, es el primer deber.
En definitiva, la política debe elevarse -en este y otros temas- por encima de la chicana oportunista. El pueblo sanrafaelino, que ha demostrado su respeto por la investidura presidencial en cada oportunidad que fue necesario, no merece ser usado como un peón en la mesa del ajedrez electoral.




