El Gobierno Nacional puso en marcha el proceso de Licitación Pública Nacional e Internacional para la concesión de vías e inmuebles aledaños correspondientes a los ferrocarriles de las líneas General Belgrano, General San Martín y General Urquiza, en el marco de la privatización de Belgrano Cargas y Logística S.A.
El esquema contempla concesiones por 50 años y alcanza una extensa red ferroviaria que conecta algunas de las principales zonas productivas del país con puertos y pasos internacionales.
Para San Rafael, el proceso genera expectativa, pero también interrogantes. Dentro de la red de la línea San Martín aparecen cinco ramales que atraviesan el departamento y que, potencialmente, podrían quedar comprendidos dentro del nuevo esquema ferroviario.

Uno de ellos es el SM21, que conecta el sector de Lencinas y Guadales con Monte Comán, Cuadro Nacional y San Rafael. A este se suma el SM10, proveniente de Rufino y Huinca Renancó hasta Monte Comán.
También se encuentran el SM22, que une Monte Comán con Colonia Alvear Oeste; el SM23, que atraviesa sectores como Monte Comán, Villa Atuel y Jaime Prats; y el SM25, conocido como el ramal del “Oro Negro”, que va desde Pedro Vargas hacia Malargüe.
¿QUÉ PASARÁ CON LOS RAMALES DE SAN RAFAEL?
Ese es, por ahora, el principal interrogante. Buena parte de estas trazas llevan más de 30 años sin actividad ferroviaria, luego de que los servicios fueran desapareciendo entre 1992 y 1994.
La nueva concesión abre una expectativa sobre una infraestructura que permanece prácticamente inutilizada desde hace décadas, pero hasta el momento no existen certezas respecto de cuáles serán los ramales prioritarios ni qué inversiones podrían realizarse para recuperar aquellos que están fuera de servicio.

El potencial productivo aparece como uno de los argumentos para pensar en una eventual reactivación de los ferrocarriles. El crecimiento de las actividades minera y petrolera podría generar demanda de transporte de cargas, a lo que se suman las producciones agrícola y ganadera del sur mendocino.
Incluso, a más largo plazo, permanece el interrogante sobre una eventual recuperación del transporte ferroviario de pasajeros, aunque actualmente no existen definiciones concretas en ese sentido.
EL “OPEN ACCESS”, UNA PUERTA PARA OTROS OPERADORES
Uno de los puntos que podría resultar alentador para los ramales del sur mendocino es la implementación del denominado Open Access o acceso abierto.
El modelo plantea separar la administración de la infraestructura de la operación de los trenes, permitiendo que diferentes empresas puedan utilizar las vías mediante el pago de un canon o peaje.

Esto podría resultar especialmente relevante para San Rafael: si quien obtiene una concesión no tiene interés comercial en operar alguno de los ramales de la región, el esquema podría permitir la aparición de otros actores interesados en transportar cargas por esas vías.
Después de más de tres décadas de inactividad, el proceso vuelve a colocar al ferrocarril en agenda y abre una oportunidad para discutir el futuro de cinco trazas que alguna vez fueron fundamentales para la conexión y el desarrollo productivo del sur mendocino. Por ahora, la gran incógnita sigue siendo si esta nueva etapa ferroviaria nacional también llegará a San Rafael.


