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Límites al registro de conducir: especialista defiende los exámenes para sacar la licencia y alerta sobre los menores de 16 al manejo

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La Legislatura de Mendoza se convirtió en el escenario de una discusión estructural sobre las políticas de seguridad vial en la provincia tras el ingreso de dos proyectos de ley que buscan modificar la edad mínima requerida para tramitar la licencia de conducir. Mientras una de las propuestas plantea la adhesión al marco normativo nacional para otorgar la habilitación a jóvenes de 17 años, otra iniciativa de origen sanrafaelino pretende perforar ese piso y permitir que los adolescentes de 16 años accedan al registro de conducir.

Horacio Botta Bernaus, abogado especializado en Derecho de Tránsito, Seguridad y Educación Vial, analizó de forma minuciosa estas reformas parlamentarias, recurrió a los antecedentes psicopedagógicos de otras provincias, advirtió sobre la extrema peligrosidad de habilitar a menores en moto y cuestionó severamente la calidad de las evaluaciones en Argentina tras calificar de «locura» las propuestas nacionales que sugieren eliminar los exámenes obligatorios.

La experiencia de los 17 años y la responsabilidad civil de los padres

El otorgamiento del registro a los 17 años cuenta con antecedentes institucionales en el país que demuestran su viabilidad técnica, siempre que se complemente con una sólida formación y un consentimiento parental explícito. «El pedido original de bajar la edad a los 17 años se fundó en 1998 sobre un cambio educativo: al eliminarse el séptimo grado en muchas provincias, la mayoría de los chicos terminaba el secundario a esa edad y se buscaba facilitar su inserción en el mercado laboral. Esa discusión nos llevó en su momento a convocar a pedagogos y psicopedagogos para evaluar si, desde el punto de vista de la madurez emocional, no nos estábamos apresurando en otorgarles semejante responsabilidad. La respuesta de los expertos fue contundente: no había diferencias madurativas significativas que lo objetaran, siempre y cuando se pusiera un fuerte énfasis en la capacitación obligatoria, intensificando tanto la formación previa como el rigor del examen de conducir. La experiencia posterior demostró ser muy satisfactoria. En Córdoba, el aspecto legal de la minoridad se resolvió mediante la comparecencia de los padres, quienes deben firmar la documentación correspondiente asumiendo la responsabilidad civil», comentó Botta Bernaus al inicio del reportaje.

«Lo lógico es poner mucha atención en informar a los padres y a los jóvenes que lo que hagan en la calle repercute en el patrimonio familiar, respondiendo los padres por las acciones de los menores. Esto ya lleva más de 20 años, funcionó bien y se incorporó a la Ley Nacional de Tránsito, por lo que no habría que ponerle mayor inconveniente», argumentó.

Horacio Botta Bernaus, abogado especializado en Derecho de Tránsito, Seguridad y Educación Vial, analizó de forma minuciosa estas reformas parlamentarias

El rechazo técnico a las licencias a los 16 años para motos

La intención de otorgar licencias a los 16 años, particularmente enfocada en el segmento de motocicletas, colisiona con las estadísticas criminalísticas de siniestralidad vial y las exigencias de coordinación que demanda este tipo de rodados. «España permitió hasta hace unos años la licencia de ciclomotor a los 14 años, pero luego la evidencia demostró que no era conveniente. En lo personal, soy de los que jamás autorizaría el registro a los 16 años, y mucho menos para motocicletas. Atravesamos una siniestralidad vial tan severa que hoy casi la mitad de las personas que mueren en accidentes en Argentina viajaban en moto al momento de perder la vida. Existe el concepto erróneo de que los jóvenes están preparados porque la moto es ‘más fácil’, cuando está absolutamente probado que conducirla es mucho más complejo y difícil que manejar un auto; demanda mayores habilidades psicomotrices, más coordinación y, fundamentalmente, un uso más prudente y razonable de un vehículo que, por su propia naturaleza, tiene diez veces más probabilidades de protagonizar un siniestro», explicó el abogado Botta Bernaus en diálogo con FM Vos 94.5.

«Si a la peligrosidad del vehículo por su propia tipología le agregamos la escasa formación profesional de ese conductor, que en Argentina sigue siendo autodidacta en su mayoría, no podemos poner a nuestros jóvenes en ese riesgo. De un defecto de control estatal no podemos sacar una autorización que tenga esta trascendencia», observó.

Las cuatro trampas de la siniestralidad en dos ruedas

Al analizar la problemática vial de los motovehículos, se evidencia que la inestabilidad estructural exige destrezas complejas, ya que la física de la motocicleta demanda una constante corrección de equilibrio ante las imperfecciones de la calzada. A esto se le suma la vulnerabilidad absoluta; la inexistencia de una carrocería protectora convierte al propio cuerpo del conductor en la zona de absorción de impacto frente a cualquier colisión.

Además, se genera un riesgo crítico por la escasa visibilidad del vehículo ante el resto de los automovilistas y una generalizada formación autodidacta de los conductores. Respecto de estas características técnicas y el peligro que representan para los menores de edad, el diagnóstico de Horacio Botta Bernaus fue contundente. «La movilidad en moto tiene cuatro características negativas en seguridad vial: la inestabilidad, la vulnerabilidad, la alta siniestralidad y la escasa visibilidad. Todas esas características hacen que, además de las condiciones del conductor —que en la Argentina siguen siendo autodidactas la mayoría de las personas que van a presentar un examen o simplemente pasan por algunas escasas instancias de formación—, tengamos un vehículo con esa peligrosidad por el solo hecho de su tipología. Si a eso le agregamos la escasa formación profesional, hacen que no pongamos tan jóvenes a nuestros jóvenes en un riesgo con esto, porque lo que sí estamos seguros es que no se va a hacer un proceso distinto para acceder a esa licencia. Yo la verdad que no habilitaría», sentenció.

Radiografía del aplazo en los exámenes teóricos y prácticos

En otro tramo de la charla, el especialista desmontó los mecanismos actuales de evaluación de conductores en los municipios del país y criticó con dureza los anuncios del Ministerio de Desregulación de la Nación que sugieren eliminar los exámenes. «La definición de proponer la obtención de licencias sin examen me parece una locura; es como decir que vamos a formar abogados pero que no rindan para acreditar su conocimiento e idoneidad. Lo que sí rescato es la oportunidad de discutir qué examen queremos, porque indudablemente lo que estamos haciendo hoy no sirve y se transformó en una cuestión burocrática. La mayoría de los exámenes teóricos en Argentina son de opción múltiple con tres opciones nomás. En educación sabemos que con tres opciones no medimos conocimientos, porque por vía de la suerte el alumno ya tiene un 50% de posibilidades de acertar», dijo el experto.

«Además, las preguntas no tienen que ver con la seguridad real, sino con cuestiones administrativas o pareceres, y ni siquiera existen manuales responsables que referencien las respuestas correctas. Es sorprendente que en grandes ciudades apruebe el 98% de la gente, cuando en mis cursos formativos con exámenes serios raramente se supera el 70%. La licencia de conducir es una habilitación donde el Estado le certifica a la comunidad que una persona tiene las condiciones y habilidades para manejar una cosa peligrosa», señaló.

El modelo internacional de formación y la simplificación de la renovación

Como contrapartida al esquema local, Botta Bernaus ponderó las políticas públicas europeas dirigidas de forma exclusiva a la rigurosidad de la primera licencia, flexibilizando los trámites posteriores de renovación. «El gran salto en la seguridad vial que dio España se basa en un cambio cultural profundo: a ningún ciudadano se le cruzaría por la cabeza que con dos charlas que le dé el padre los domingos a la tarde, después del asado, ya está en condiciones de ir a pedir la licencia de conducir. Allá el sistema de formación en autoescuelas es obligatorio, cuesta dinero y representa un verdadero desafío. En el año 2000, España registraba unos 8.000 muertos anuales en siniestros viales —una cifra idéntica a la de Argentina— y hoy logró bajarla a 1.400. En esto no hay magia; es el resultado concreto de un proceso riguroso de afianzamiento del conocimiento. Por eso, lo que yo vengo proponiendo para nuestro país es que el esfuerzo presupuestario y fiscalizador fundamental del Estado debe estar puesto, de manera exclusiva, en la exigencia de la primera licencia», enfatizó Horacio Botta Bernaus.

«Las renovaciones de los registros, salvo que el conductor acumule muchas infracciones o haya protagonizado accidentes, tienen que ser procedimientos virtuales, ágiles y simples, tal como me tocó diseñar e implementar en la ciudad de Córdoba. Debemos facilitarle el acceso al ciudadano agilizando el trámite si acredita una buena conducta y una baja siniestralidad durante los diez años de vigencia de su licencia anterior. Está muy bien que las autoridades nacionales planteen una discusión de fondo sobre el sistema, pero la solución jamás puede ser eliminar los exámenes obligatorios, porque eso sería una locura. Lo que tenemos que hacer es asumir con responsabilidad que hoy las cosas no se están haciendo bien y, a partir de ahí, buscar un verdadero salto de calidad», declaró al finalizar la comunicación.

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