Adrián Alín, presidente de la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de la Ciudad de Mendoza (CECITyS), analizó la compleja transición que atraviesa el sector privado en Mendoza. Entre el impacto de la apertura de importaciones, el cambio en el flujo cambiario con Chile y la falta de crédito para bienes durables, el dirigente aboga por leyes que protejan el empleo pyme frente a las nuevas modalidades de consumo.
Un modelo cambiario que invirtió la frontera
Para Alín, la situación actual con el país trasandino es el reflejo de un cambio drástico en la competitividad argentina. Lo que a fines de 2023 era un aluvión de compradores chilenos en Mendoza, hoy se ha transformado en un escenario inverso que golpea la facturación local. «Hay que adaptarse a las nuevas modalidades, pero como todo cambio, trae sus consecuencias. Si recordamos, hasta diciembre de 2023 la noticia era que los chilenos venían a comprar ropa, perfumes y zapatos de cuero porque los encontraban más baratos acá. Hoy Argentina tiene un modelo cambiario que invirtió esa lógica. Chile también está teniendo problemas similares a los nuestros con la invasión de productos importados, pero el tema cambiario es, indudablemente, el que juega para un lado o para el otro», observó en medio de una entrevista que brindó a FM Vos 94.5.
El derrumbe del sector textil
Uno de los rubros más castigados es el de la indumentaria. La combinación de cierres de fábricas locales y la llegada de nuevas formas de importación plantea un escenario de supervivencia para la pequeña y mediana empresa. «El rubro textil está muy complicado. Cuando una fábrica cierra y deja a 150 personas afuera, esas mismas empresas empiezan a importar. Nosotros, desde las pymes, queremos hacer pooles de compra para ser competitivos, pero no tenemos la misma capacidad que las grandes marcas. Si a esto le sumamos la tendencia de traer fardos de ropa que se venden por kilo, el panorama es crítico. Hay variedad de precios y calidades, pero el consumo hoy va estrictamente hasta donde le llega el bolsillo a la gente», advirtió Alín.

Artículos duros: el freno de la falta de crédito
Más allá de la ropa, otros sectores como el de la mueblería sufren el estancamiento de las ventas debido a la ausencia de herramientas de financiación de largo plazo. «Todo lo que son ‘artículos duros’, como la mueblería, mantiene las bajas que traíamos del 2024 y 2025. Al no haber crédito hoy en día, comprar se vuelve muy difícil. Salvo algunas promociones en doce cuotas o las tres cuotas con algo de interés, el consumo de bienes durables está muy afectado. Son rubros que necesitan financiamiento para volver a traccionar», explicó el titular de CECITyS.
Expectativas 2026: El pedido de un alivio para las pymes
Iniciando el nuevo año, desde la CECITyS mantienen un optimismo cauteloso, supeditado a que las reformas económicas impacten finalmente en la economía real de la calle. «Seguimos siendo optimistas porque el comercio es uno de los sectores que más dinamiza la microeconomía. Se dice que se acomodó la macro, pero ahora se tiene que acomodar la micro; ese es el debate que hay que darse. Las pymes necesitamos respirar y no cerrar, porque somos los mayores generadores de empleo. Esperamos que, tras estos dos años de acomodamiento, el 2026 sea el año donde finalmente empecemos a ver algo de crecimiento real», expresó Adrián Alín al final de la conversación.







