La inflación no se detiene y sus consecuencias van terminando de a poco con la capacidad de los ingresos de la población, lo que redunda claramente en la pobreza, cuyos índices se dieron a conocer el jueves, llegando en el primer semestre del año al 40,6%, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). Si bien disminuyó la pobreza, hubo un crecimiento en la indigencia.
En diálogo con FM Vos (94.5) y Diario San Rafael, el licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires Santiago Poy dijo que la pobreza se encuentra en un punto similar al del primer semestre de 2020, lo que demuestra que la evolución de la economía en lo que va del año “no bastó para producir una reducción más significativa en los niveles que se habían alcanzado en el peor momento de la pandemia, en lo que tiene que ver con la inflación, el deterioro de los ingresos laborales, una economía que no logra generar empleo suficiente como para volver a los niveles que había en la prepandemia”. Recordó que sigue faltando empleo, según datos surgidos hace poco más de una semana.
La pobreza únicamente bajó en dos regiones y, de hecho, las demás tuvieron un comportamiento opuesto. Bajó en el área del Gran Buenos Aires, pasando de un 44,3% a un 39,2%; y también en la Patagonia, donde pasó de 35,8% a 34,4%. Mientras que en el área pampeana, Noroeste, Cuyo, la pobreza subió, dando cuenta de que “estamos en un momento en que Argentina está funcionando a velocidades distintas”.
Por otro lado, la indigencia se encuentra en el 10,5% tras un moderado aumento. “Creo que el dato, más que el crecimiento, es que está en niveles elevados, más altos de los que venía teniendo en los últimos cuatro o cinco años, incluso con una importante ayuda estatal dirigida a esos sectores, lo cual nos da cuenta de que son muchas las restricciones que afrontan los hogares en peores condiciones y que no basta la política social para moderarlo; y creo que el tercer elemento que me impactó bastante es que si bien la pobreza se redujo entre el segundo semestre de 2020 y el primero de 2021 a nivel nacional”, explicó.
Teniendo en cuenta esos datos, Poy considera que para hacer proyecciones “habría que esperar que en una economía que va a seguir creciendo –si bien es solo un rebote porque estamos recuperando parte de lo que se perdió el año pasado–, haya una inyección importante por parte de la política pública”. En cuanto a pronósticos a largo plazo, nada de lo hecho hasta ahora alcanza para producir modificaciones muy sustantivas y regresar a los niveles de pobreza que había hace cinco o seis años, cuando incluso ya eran altos.







