Como en otros puntos del país, jubilados acompañados por representantes de sindicatos y público en general se reunieron ayer miércoles en el centro sanrafaelino y marcharon por sus calles a fin de seguir haciendo visible el reclamo por mejoras remunerativas y la falta de cobertura de algunos medicamentos para la tercera edad.
Con un importante cordón policial a pocos metros de distancia y repitiendo lo ocurrido en miércoles anteriores, más de un centenar de manifestantes se reunieron en el kilómetro cero sanrafaelino pasadas las 18 para comenzar a hacer oír el reclamo con pancartas y algunos bombos. Lo hicieron portando banderas argentinas y letreros con frases alusivas a la problemática económica. Caminaron desde ese lugar rumbo al oeste por Av. Hipólito Yrigoyen hasta Pellegrini, para luego por ésta caminar rumbo a la plaza San Martín desde donde se desconcentraron más tarde.
Desde Diario San Rafael dialogamos con algunos de los jubilados presentes.
“Me duele una vez más estar acá. Estuve en manifestaciones anteriores y una tiene la esperanza de que la presión modifique algo, pero no cambia nada y no estamos bien”, señaló Olga y agregó: “Nos hace falta un Gobierno más comprometido con la realidad que estamos pasando. No nos pueden seguir mintiendo en la cara diciéndonos que la inflación baja, porque la realidad la vemos todos los días en las góndolas, no en los números inventados. Tenemos derechos y nos quieren pasar por arriba”.
Sin soltar una bandera argentina, Alfredo dijo que tiene “fe en Dios de que las cosas mejoren”. “Esto no tiene que ver con uno, acá hay que ser coherentes con el prójimo. Hay mucha gente hoy pero debería haber mucha más porque esto es una queja colectiva que debería sonar mucho más fuerte. No pretendo que seamos Buenos Aires o Rosario, pero un porcentaje más alto de vecinos debería estar acá”, resaltó invitando a participar a la comunidad.
“Argentina no es un país justo, es íntegro en la calidad de su gente pero no es justo por parte de un Estado que se borra cada vez que puede”, manifestó Julián y amplió: “Tengo 77 años, aporté toda la vida, he trabajado al punto de enfermarme y sigo estando parado pero ahora para hacer más reclamos”. Su esposa, Viviana añadió: “Estamos en los últimos pasos de nuestras vidas, lo sabemos pero tampoco nos gusta que venga un Gobierno y nos empuje para que lleguemos más rápidos a esa meta”.







