Mientras en Manhattan los oligarcas rusos se apuran a vender sus propiedades de lujo por temor a las sanciones occidentales -pusieron a la venta 71 mansiones en los últimos días y otras 61 ya fueron vendidas- uno de los súperyates pertenecientes al ex mandamás del Chelsea, Roman Abramovich, atracó en Bodrum, un destino turístico turco sobre el mar Egeo.
Un grupo de ucranianos, portando banderas de su país con la leyenda «No a la guerra» , subieron a bordo de una pequeña lancha a motor e intentaron impedir, infructuosamente, que la embarcación entrara al puerto.
En cuanto al forzado «boom inmobiliario» en Nueva york Alexey Kuzmichev, cofundador de Alfa-Bank, el banco privado ruso más importante afectado por las penalizaciones, intenta desprenderse de su mega mansión en el Upper East Side por 41 millones de dólares, uno menos que cuando la compró en 2016.
Por su parte, Valery y Olga Kogan, dueños del aeropuerto Domodedevo de Moscú, buscan vender su departamento en el Hotel Plaza por 50 millones, más dos residencias en Upper East Side y Upper West Side, cerca del Central Park.
En total, se estima que solo en Manhattan, los rusos poseen una participación del mercado inmobiliario equivalente a mil millones de dólares.







