“Amor, respeto, paciencia y tolerancia”. Esas fueron las bases que tuvieron en cuenta Mercedes Beatriz Ormeño y Juan Domingo Oroso a la hora de formar su familia. Hoy entienden que el camino fue el correcto ya que celebraron 50 años de amor y siguen más unidos que nunca.
A lo largo de estos años recorrieron un camino en el que hubo muchas satisfacciones, como la llegada de cinco hijas biológicas, una adoptiva, 13 nietos y un bisnieto, pero también hubo momentos difíciles que con amor pudieron sortear.
“Siempre apostamos a la relación y a la unión familiar. Ese es el legado que le inculcamos a nuestras hijas y nietos”, dijo Bety.
El inicio de un amor a primera vista
Cuando Bety y Juan Domingo se conocieron tenían 16 y 25 años. Fue un amor a primera vista. Tanto es así que a los ocho meses de haberse enamorado decidieron contraer matrimonio.
Nadie los apuraba, pero ellos querían “hacer las cosas bien, como correspondía en la época”, expresaron.
Al ser menor, Bety junto a su madre -su papá la abandonó siendo muy chica- pidieron autorización en el juzgado para dar el ¡Sí, quiero!.
Con el permiso judicial concedido Bety recibió una sorpresa inesperada. “A dos días de dar el gran paso en mi vida, apareció mi papá que, enterado de la situación, decidió firmar y autorizar la unión”, contó la mujer.

“Fue el único momento de mi vida en que estuvo. “Firmó y no lo volví a ver más”, contó Bety.
Tras la unión, Bety se dedicó a la crianza de sus hijas, por su parte, “Mingo” (como le dicen afectuosamente a Juan Domingo) se ocupó de trabajar para que nada le faltara a sus mujeres.
“Trabajaba en Petróleo, por lo que me ausentaba de mi casa durante 50 días y luego tenía 30 días de descanso. En ese tiempo, mi mujer se ocupaba de todo. Era la que llevaba adelante al hogar. Ella fue y es el pilar de nuestra familia”, dijo Mingo.
La situación no era fácil para Bety, sobre todo porque sus hijas nacieron muy seguidas, entre la menor y la mayor hay siete años de diferencia. Pese a ello, la mujer pudo afrontar la maternidad de la mejor manera.
“Tuvimos mucho apoyo de nuestras familias y Mingo siempre fue un padre presente. Tal vez no estaba físicamente, pero siempre estaba. Su ausencia por trabajo no se sentía porque de alguna manera él estaba”, contó Bety.
Bety y Mingo, una pareja con amor de sobra
Si hay algo que sobra en esta familia es amor. Y así lo demostraron cuando todos decidieron adoptar a una pequeña niña de Lavalle.
“Cuando Rocío llegó a nuestras vidas cambió todo. Decidimos adoptarla porque su madre no podía criarla y nosotros le dimos una oportunidad. La chica llegó siendo bebé y hoy tiene 25 años y un pequeño”, contó Bety.
La joven se transformó en una más de la familia y tanto Bety como Mingo aseguran que ellos tuvieron 6 hijas. “Cuando me casé dije me gustaría tener una familia numerosa”, contó Bety y aseguró que llegar a los 12 hijos era su anhelo.

“Somos de familias numerosas los dos y ver la mesa larga, rodeada de niños era algo que siempre quise. Cumplí el sueño y soy una persona muy feliz. Realmente somos una familia feliz”, expresó la mujer.
Pero no todo fue color de rosas para Bety y Mingo, sino que también padecieron la muerte de Lucía Masman, su nieta: la joven tenía 20 años, fue una de las 16 estudiantes de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) que sufrió un accidente cuando viajaba en la caja de una camioneta, en medio de una fuerte tormenta.
El secreto de Bety y Mingo para perdurar en el tiempo
Tal como si fuera la receta para lograr un rico bizcochuelo, Bety y Mingo tienen la fórmula para perdurar en el tiempo y no morir en el intento.
“El respeto y la tolerancia fueron nuestros pilares, siempre. En base a eso nos manejamos. En dos o tres oportunidades, la pareja flaqueó, por la vorágine de la vida y rápidamente volanteamos para volver la nave a su lugar”, contó Bety.
Pese a esos momentos, en 50 años jamás existió en la cabeza de ellos la posibilidad de separarse. “Nunca estuvo en mente. Hoy las cosas son distintas, los jóvenes no tienen tolerancia ni paciencia y rápidamente disuelven todo. Cuando hay amor todo es posible”, expresó Mingo.
Claro que también existen otros condimentos que hacen que la pareja haya perdurado en el tiempo. Una de ellas es que Bety cocina muy rico, en realidad, los dos se destacan en la cocina.
“Estoy criada a la antigua y todo lo que se come en casa es casero. También tejo, bordo, en fin, son habilidades que aprendí de chica y que se las transmití a mis hijas”, aseguró Bety.
Por su parte, Mingo la sorprende todos los días con su dulzura característica. “Para celebrar este nuevo aniversario de casados he planificado un asado con la familia este domingo, ese día le daré un regalo especial, pero los mimos con ella son a diario, todas las mañanas le regalo besos y así arrancamos el día”, confesó Mingo.
Fuente: El Sol – https://www.elsol.com.ar/mendoza/medio-siglo-juntos-la-historia-de-bety-y-mingo-un-amor-que-perdura/



