Si bien es de celebrar que se trabaje en una autopista entre San Juan y Mendoza en la traza de la Ruta 40, en el sur provincial se mastica cierta “bronca” porque mientras las obras en el norte se siguen desarrollando no hay novedades del asfaltado entre Malargüe y Neuquén, un tema que viene desde hace ya más de una década.
Desde los medios sanjuaninos “celebraron” que los trabajos en su zona ya emplean a unas 300 personas en el importante corredor.
A diferencia de lo que pasa en aquel vínculo “norteño” en la zona sur se sigue esperando alguna solución.
Esperar una autovía entre Tunuyán y San Rafael ya parece una utopía, ya que ni siquiera se habilitó la obra para hacer la repavimentación de la traza existente.
La continuidad “natural” del camino va desde el Sur de Mendoza hacia el Norte de Neuquén, pero la falta de asfalto hace que todo se tenga que desviar hacia General Alvear y desde allí por La Pampa y la “deteriorada” Ruta Nacional 151.
Desde hace años se busca terminar de pavimentar un sector de la Ruta Nacional 40 que se va de Bardas Blancas y Ranquil Norte. Este camino es vital para la conectividad de Mendoza con el resto de la Patagonia.
Son 110 kilómetros que nunca se pudieron concretar. Cuando se licitaron hubo problemas judiciales por la quiebra de una empresa.
En 2009 se adjudicó la obra por primera vez, pero desde allí surgieron miles de problemas y trabas, que a más de 15 años, ya son inentendibles.







