El presidente Javier Milei inició este sábado una serie de actividades en la ciudad de San Pablo, Brasil, para mostrarse como líder regional de la derecha y apoyar al senador Flávio Bolsonaro en plena carrera presidencial de Brasil, una señal política que tensa aún más su vínculo con Luiz Inácio Lula da Silva y que abre una serie de giras regionales destinadas a acompañar a dirigentes conservadores.
La visita llega en un momento adverso para el candidato que Milei apoya: una encuesta de Genial/Quaest indica que 55% de los votantes cree que Lula será reelegido, contra 25% que apuesta por una victoria de Flávio Bolsonaro. Entre los independientes, la diferencia también es amplia: 52% ve ganador al actual presidente y 14% al senador.
La agenda oficial comenzó este sábado a las 09:30 con una reunión con el gobernador del estado de San Pablo, Tarcísio Gomes de Freitas, que lo recibió en el Palacio dos Bandeirantes -la sede del Ejecutivo paulista- con una alfombra azul, que alude a la “ola azul” de administraciones de derecha que están surgiendo en América Latina y un rechazo de la alfombra roja, color que es considerado asimilable al comunismo, según indicaron medios locales.
En esa ceremonia, Milei fue condecorado con la Orden de Ipiranga en el grado de Gran Cruz, la distinción más importante que puede hacer el Estado de San Pablo.
Esto dio lugar a una reunión posterior en la que estuvieron la primera dama del Estado de San Pablo, Cristiane Freitas; el senador por Río de Janeiro, Flavio Bolsonaro; el intendente de la ciudad de San Pablo, Ricardo Nunes; y el jefe de la Asesoría Internacional del Estado, Samo Tosatti. Por el lado de la delegación argentina participaron junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller, Pablo Quirno, quienes también formaron parte de la reunión, además del cónsul general en San Pablo, Luis María Kreckler.
Más tarde se trasladó al Mercado Livre Arena Pacaembú para intervenir en la Convención Nacional del Partido Liberal, el encuentro que investirá al senador como principal candidato opositor para las elecciones de octubre. Se espera que hable y que aparezca con una motosierra. A las 14 retornará al país.
La Casa Rosada presentó el viaje como una visita orientada a fortalecer los vínculos entre Argentina y el estado paulista. El diseño de la agenda, de todos modos, exhibe un objetivo político preciso: acompañar al principal rival del oficialismo brasileño sin incluir una visita a Lula. Milei no podrá visitar en esta ocasión al expresidente Jair Bolsonaro, detenido por decisión de la Justicia brasileña.
La prioridad que el Gobierno argentino asignó a este viaje quedó expuesta en otro gesto: Milei postergó para el domingo el acto de apertura de la Exposición en La Rural para no cancelar sus compromisos en Brasil.
En el entorno de Lula la visita provocó malestar. “El Presidente va a llegar a Brasil en un momento muy duro para el candidato que apoya”, dijeron fuentes brasileñas a este medio.
En el Palácio do Planalto sostienen que las actitudes de Milei en los últimos años empujaron la relación bilateral a uno de sus puntos más bajos. Desde que ambos coinciden como presidentes, no mantuvieron reuniones mano a mano fuera de instancias formales del G20 o el Mercosur.
En el oficialismo brasileño interpretan el respaldo explícito del libertario al principal adversario de Lula como una injerencia en la política interna del país. Aun así, toleran esas demostraciones porque consideran que los niveles de adhesión de Lula siguen por encima de los de Bolsonaro.
El Presidente Javier Milei junto al Gobernador del Estado de San Paulo, Tarcísio de Freitas, quien le otorgó la Orden de Ipiranga, la máxima condecoración honorífica paulista.
Una fuente del Poder Ejecutivo brasileño fijó además una única línea roja: que Milei avance con ataques personales contra Lula. Eso todavía no ocurrió, pero en Brasil siguen con atención lo que pueda decir durante el fin de semana.
El escenario que encontrará Milei en Brasil es el de una campaña cuesta arriba para Flávio Bolsonaro. Thomas Traumann escribió en O Globo que Bolsonaro desaprovechó el Mundial para ordenar sus conflictos internos con Michelle Bolsonaro, Tarcísio de Freitas y Nikolas Ferreira, además de no ofrecer una explicación convincente sobre los más de 65 millones de reales que recibió del banquero Daniel Vorcaro, un episodio que golpeó la campaña.
Las encuestas publicadas por medios brasileños ubican a Lula al frente en casi todos los escenarios de segunda vuelta. Un sondeo de AtlasIntel/Bloomberg del 1 de julio mostró una ventaja de 48,8% para Lula contra 42,3% para Flávio.
Al mismo tiempo, el Partido de los Trabajadores trabaja para aislar al Partido Liberal de eventuales aliados. Operadores de ese espacio conversaron con dirigentes de Republicanos, União Brasil y PP para alejarlos de un acuerdo formal con el PL, y ya obtuvieron un primer resultado: el PP le comunicó a Flávio que se mantendrá neutral.
El valor de esos partidos está en el tiempo de publicidad televisiva. En 2022, la coalición de Jair Bolsonaro incluía a PL, PP y Republicanos, una combinación que le daba una presencia dominante en los medios.
Las negociaciones del PT comenzaron hace unos dos meses con la participación de Edinho Silva y luego avanzaron con el ministro de Relaciones Institucionales, José Guimarães. El objetivo es sellar un pacto de no agresión que permita a los partidos de centro conservar margen de maniobra ante un eventual cuarto mandato de Lula sin integrarse formalmente al oficialismo.
El escándalo conocido como “Dark Horse” y la caída de Flávio en los sondeos aceleraron ese distanciamiento. União Brasil y Republicanos cuestionaron errores de la precampaña y el aislamiento del candidato del PL, mientras que Republicanos, presidido por el diputado Marcos Pereira, todavía no definió su postura y tiene plazo hasta el 1 de agosto, aunque su ala del nordeste rechaza una alianza por temor a perder votos en estados de tradición lulista.
Milei, que conoce a Flávio Bolsonaro desde hace años, llega a San Pablo con la intención de darle respaldo internacional en uno de los tramos más delicados de su candidatura. El viaje es además el primero de una secuencia más amplia: la próxima semana irá a Bogotá para la asunción de Abelardo de la Espriella, luego hará escala en Lima para la asunción de Keiko Fujimori como presidenta electa de Perú, y también se evalúa una reunión privada con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa.
Fuente: Infobae



