La consulta al odontólogo es una práctica normal en la sociedad, pero que se ha visto resentida por la pandemia del Covid-19.
Hace algunos días, el trabajo de los profesionales quedó entre las actividades exceptuadas por el Gobierno en esta cuarentena, que ya lleva 30 días.
Germán Garcías, titular del Círculo Odontológico de San Rafael, se refirió a la situación actual de sus colegas y cómo actúan en medio de una pandemia.
«Hay versiones de muchos lados y las directivas a veces son de Capital Federal o provincia de Buenos Aires, lo que sucedió en Mendoza es que se acordó con otros círculos y federaciones atender urgencias y emergencias, no se puede abrir los consultorios como se hacía antes. Somos una profesión de altísimo riesgo, al igual que otras actividades exceptuadas, pero no hay que alarmar a la sociedad sobre que no se puede atender a nadie ni que se infectará al ir al consultorio», manifestó el odontólogo a FM Vos (94.5) y Diario San Rafael.
Garcías reconoce que hace años ellos vienen usando un kit de bioseguridad, que le otorga cierta seguridad al paciente.
«Los consultorios odontológicos priorizan atender urgencias y personas con tratamientos previos, pero no se puede atender adultos mayores porque no pueden salir de sus casas. En actividades odontológicas mínimas se puede trabajar, siempre con turno previo, habiendo respondido las preguntas de la secretaria y cumpliendo con el kit de bioseguridad que siempre usamos desde hace años», expresó.
Detalles de estos kits
«El protocolo a seguir ha sido hecho por universidades, no hay uno único dispuesto por el Gobierno. El kit de bioseguridad dependerá de cada colega y del caso que él considere, a veces no es necesario usarlo porque uno solo tiene que mirar la boca pero, por ejemplo, si necesito hacer una extracción del diente, donde se usa torno y anestesia, ahí sí tengo que usar el kit tanto para el paciente como el odontólogo; se usan y se tiran, no son reutilizables», comentó Garcías.
Por último, el titular del Círculo local afirmó que el costo de este kit debe ser abonado por el paciente y en caso de tener obra social, después habrá que presentar la factura para el reintegro.
«En teoría el kit vale 1.500 pesos y no hay en todos lados, esto pasa cuando la demanda es grande, quien lo fabrica pone el precio que quiere. Nosotros le enviamos una circular a las obras sociales para ver qué harán al respecto, porque actualmente se lo tenemos que cobrar al paciente –mediante una factura– porque no nos queda otra opción, debemos generar seguridad de que vas al consultorio y no saldrás enfermo», puntualizó.







