Un estudio pionero de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA, basado en el análisis de discursos en redes sociales, revela una descompresión significativa en la percepción de riesgo de los argentinos. Según Daniel Aromi, investigador de la institución, el índice de incertidumbre ha alcanzado en enero de 2026 su nivel más bajo desde 2021. Sin embargo, el economista advierte que, a pesar del alivio estadístico, el país aún transita niveles de inquietud superiores a los de periodos de estabilidad relativa, con el mercado laboral y la macroeconomía como los principales focos de preocupación ciudadana.
Radiografía del discurso digital: de la crisis a la descompresión
El indicador desarrollado por la UCA no se basa en encuestas tradicionales, sino en la minería de datos de plataformas como X (Twitter) y YouTube, midiendo la frecuencia de términos asociados a la duda y el riesgo sobre el total de palabras analizadas. «Nuestra última medición refleja las discusiones en redes sociales de los argentinos con respecto a la economía. Por primera vez en cinco años, el indicador está por debajo de 50 puntos. Esto marca un descenso muy grande desde el pico histórico de fines de 2023, cuando rozamos niveles cercanos al 90%, y también una mejora respecto al ciclo electoral de mediados del año pasado», analizó Aromi en FM Vos 94.5.
«Es una manifestación central, porque la percepción de incertidumbre impacta directamente sobre las conductas de consumo, ahorro e inversión; en contextos de alta duda, las decisiones no favorecen al crecimiento», comentó.
Los nuevos ejes de la preocupación: trabajo y macroeconomía
A medida que la política —factor dominante durante el año electoral— comienza a ceder terreno en la conversación pública, emergen con fuerza temas vinculados a la realidad cotidiana del sector productivo y la estabilidad de precios. «El último cambio que observamos es un descenso del factor político como motor de incertidumbre, que había sido muy importante por las elecciones y los escándalos del año pasado. En su lugar, hubo una recuperación de la inestabilidad macroeconómica —inflación y dólar— como el tema principal. También el trabajo se ha vuelto una pata fundamental de la discusión», enfatizó el economista.
Del discurso al dato: cómo la UCA transforma los comentarios en redes en un índice de confianza
El estudio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA utiliza algoritmos avanzados de procesamiento de lenguaje natural (NLP) para filtrar miles de interacciones mensuales. El objetivo es obtener una media promedio de la ansiedad económica nacional a través de lo que los investigadores denominan minería de sentimientos.
Sobre las plataformas de análisis, Aromi destacó la importancia del ecosistema digital actual. «Trabajamos fundamentalmente con X y YouTube. Esta última plataforma es clave porque posee un volumen enorme de comentarios de usuarios que reaccionan a las noticias y análisis económicos en tiempo real, lo que nos da una muestra muy representativa del humor social», explicó el investigador.
La medición se basa en la frecuencia de términos. El índice no es una percepción subjetiva, sino un cálculo matemático: se contabiliza cuántas palabras manifiestan incertidumbre —términos asociados a la duda, el riesgo o la inestabilidad— sobre un total de 10.000 palabras analizadas dentro de discusiones específicamente económicas.
Por otra parte, la perspectiva histórica es lo que permite poner el dato actual en contexto. «Tenemos cómputos desde el año 2012. Esto nos da la base para afirmar que, aunque el dato actual de enero de 2026 es alentador por perforar los 50 puntos, todavía estamos lejos de los niveles de estabilidad de 2017. En aquel entonces, el índice rondaba los 38 puntos, incluso siendo un año electoral y con una economía que distaba de ser perfecta», precisó Aromi.
Esta mirada de largo plazo advierte que, si bien la descompresión es real, el camino hacia una confianza plena recién comienza.
El desafío de la estabilización definitiva
A pesar de la tendencia decreciente que se observa desde fines de 2023, Aromi enfatizó que el ciudadano de a pie sigue protagonizando una realidad donde el régimen macroeconómico aún no termina de consolidarse. «La tendencia desciende, pero con fluctuaciones asociadas a la volatilidad del mercado de cambios, que es el ejemplo clásico de la economía argentina. Cuando el dólar se mueve, cambia la percepción del ciudadano común de forma inmediata. El desafío hoy es cómo estabilizar una macroeconomía basándonos en lo que fuimos aprendiendo en estos años», planteó.
«El dato de enero de 2026 es el más bajo de la serie reciente, incluso por debajo de junio de 2022, pero persisten desafíos estructurales. Lograr que la incertidumbre baje de forma sostenida es la única vía para que el sistema recupere su capacidad de planificar a largo plazo», concluyó.







