Una investigación judicial por presunto contrabando de oro puso bajo la lupa a dos ciudadanos sirios y a un empleado de Aerolíneas Argentinas, luego de un operativo realizado en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. La particularidad del caso está en el supuesto destino del metal: Beirut, en el Líbano, cuando otras causas recientes detectadas en Argentina tuvieron como destino Dubai.
El caso fue reconstruido por el periodista Federico Fahsbender y está en manos de la Justicia Penal Económica. Los principales imputados son Lina S. y Rakan A., ambos nacidos en Siria, investigados por tentativa de contrabando y lavado de activos.
Lina, de 40 años, posee documentación argentina y está registrada ante ARCA en actividades vinculadas con tratamientos de belleza. Solicitó autorización judicial para viajar a Damasco, donde tendría previsto instalar un centro de estética.
El entonces titular del Juzgado Penal Económico N°2, Pablo Yadarola, autorizó temporalmente el levantamiento de su prohibición de salir del país y dispuso la devolución de su pasaporte. En caso de incumplir las condiciones fijadas y no regresar, deberá afrontar una multa de $1 millón.
Rakan también pidió beneficios judiciales. A diferencia de Lina, no posee pasaporte argentino y tenía un documento turco retenido por la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Primero consiguió recuperar la libertad con prohibición de abandonar Argentina y posteriormente fue autorizado a viajar a Siria entre el 1 y el 30 de septiembre.
Según la presentación realizada por su defensa, el motivo del viaje es finalizar en Damasco el proceso de adopción de una niña y realizar la inscripción del nacimiento de su hijo.
Pero el origen de la causa está en lo ocurrido el 13 de agosto en Ezeiza.
De acuerdo con la investigación, Lina y Rakan tenían pasajes de Turkish Airlines con destino a Estambul y conexión final hacia Beirut. La Policía de Seguridad Aeroportuaria ya seguía sus movimientos debido a antecedentes recientes de casos de tráfico de oro desde Argentina hacia Medio Oriente.
Rakan atravesó inicialmente los controles con una cadena de oro en el cuello. El episodio que despertó las sospechas se produjo posteriormente, una vez que se encontraba en la zona de embarque.
La sospechosa reunión en un baño de Ezeiza
Según consta en el expediente, Rakan ingresó a un baño ubicado en una zona cercana a los comercios libres de impuestos. Poco después hizo lo mismo un empleado de Aerolíneas Argentinas que utilizaba indumentaria identificatoria de la compañía.
Los investigadores señalaron que se trataba de ropa utilizada habitualmente por personal de pista y destacaron que ese trabajador no estaría autorizado para circular por ese sector del aeropuerto.
El empleado, identificado como Matías S., de 39 años, permaneció algunos instantes dentro del baño y salió segundos antes que Rakan.
La Policía de Seguridad Aeroportuaria decidió entonces interceptarlos y realizar nuevos controles. Al volver a escanear el equipaje de Rakan, los agentes encontraron una bolsa negra que contenía varias cadenas de oro de peso considerable.
Cuando registraron al trabajador de Aerolíneas Argentinas, los investigadores hallaron además USD 3.400 entre sus prendas.
Los agentes solicitaron posteriormente los teléfonos celulares de ambos. En ese momento, el teléfono de Rakan comenzó a recibir llamados. De acuerdo con la causa, quien intentaba comunicarse con él era Lina.
La secuencia derivó en la intervención de la Justicia y en la apertura de una investigación para determinar qué papel habría cumplido cada uno de los involucrados, cuál era el origen del oro y si efectivamente estaba destinado a ser trasladado ilegalmente hacia Beirut.
La hipótesis llama la atención porque el Líbano no aparece hasta ahora como el destino más frecuente dentro de las investigaciones recientes sobre contrabando de oro desde Ezeiza. La ruta que más se repitió en expedientes judiciales tuvo como destino Dubai, uno de los grandes centros internacionales del negocio del metal precioso y la joyería.
Entre los antecedentes figura el caso de Claudia K., de 57 años, y su hija Stefani, de 29, quienes fueron condenadas recientemente luego de haber sido detenidas en abril de 2025 con aproximadamente 1,5 kilos de oro en Ezeiza. Ambas esperaban abordar un vuelo de Ethiopian Airlines cuyo destino final era Dubai.
Otra investigación vinculada con esa ruta tiene como acusado a un empresario y financista porteño de 57 años que permanece procesado y detenido.
Ahora la Justicia deberá determinar si el episodio protagonizado por los ciudadanos sirios y el empleado de Aerolíneas Argentinas forma parte de una nueva variante del tráfico de oro hacia Medio Oriente o si se trató de una maniobra aislada. También deberá establecer el origen del metal, su destino definitivo y la responsabilidad de cada uno de los acusados.


